
Hay lugares en México donde la historia se conoce entrando a un museo. Y otros donde, literalmente la historia se encuentra bajo tierra.
Entre la segunda y tercera sección del Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México, se encuentra el cementerio más grande del país y uno de esos rincones en los que la arquitectura, personajes históricos y relatos sobrenaturales terminan compartiendo el mismo espacio, el Panteón Civil de Dolores.
Pese a que a primera vista podría parecer únicamente un enorme camposanto, basta caminar entre sus monumentos, mausoleos y estructuras funerarias para descubrir que tambien funciona como una especie de recorrido por diversos capítulos de México.
Orígenes del Panteón más grande de México
Los orígenes del cementerio más popular de la capital del país se remontan al siglo XIX. Una investigación de Ethel Herrera Moreno publicada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señala que la Sociedad Benfield, Brecker y Compañía obtuvo en 1874 autorización para establecer un cementerio público en un terreno conocido como Tabla de Dolores, nombre del que derivó el del panteón. El lugar fue inaugurado el 13 de septiembre de 1875.
Detrás de su creación existe además una historia particular. La investigación relata que William Benfield, un inglés que llegó a México durante el siglo XIX, perdió a una hija y enfrentó dificultades para sepultarla debido a la religión anglicana de la familia. Años después, su hijo Juan Manuel participaría en la creación del cementerio civil.
Así, un episodio familiar terminó ligado al nacimiento de uno de los espacios funerarios más emblemáticos de la capital mexicana.
Las figuras que marcaron la historia de México están en este cementerio
Dentro del Panteón Dolores se encuentra uno de los espacios más conocidos: la Rotonda de las personas ilustres, concebido por sus aportaciones al país.
Su historia arranca en el siglo XIX y la primera inhumación sucedió en 1876. Durante décadas fue conocida como Rotonda de los hombres ilustres hasta que en 2003 cambió oficialmente su denominación para incluir a las mujeres. Actualmente reúne a más de un centenar de personalidades vinculadas con las artes, la política, la ciencia, la literatura y la vida pública del país.
En ese lugar se encuentran restos de grandes muralistas como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco; escritores como Rosario Castellanos, Ramón López Velarde e Ignacio Manuel Altamirano; músicos como Agustín Lara, Silvestre Revueltas y Manuel M. Ponce, además de figuras como Dolores del Río y Ricardo Flores Magón.
Sus tumbas no son lápidas comunes. Algunas fueron concebidas como monumentos y piezas de diseño funerario relacionadas incluso con la obra o trayectoria de quienes ahí descansan, por lo que recorrer la Rotonda también significa encontrarse con esculturas y expresiones artísticas.
Pero tratándose de México, un panteón con más de un siglo de historia difícilmente podía quedarse sólo con los personajes ilustres.
Las leyendas que recorren del Panteón de Dolores
Con los años, el Panteón de Dolores también ha construido su propio catálogo de leyendas.
Una de las más conocidas habla del soldado Andrés Figueroa, quien, según la tradición popular, continúa haciendo rondines entre las tumbas para impedir que sean profanadas. Los relatos aseguran que algunos vigilantes incluso han escuchado una voz que les ordena detenerse en mitad de la noche. Se trata, por supuesto, de una leyenda transmitida alrededor del cementerio y no de un hecho comprobado.
Otra historia habla de un niño que aparece buscando a su madre. Quienes aseguran haberlo visto describen a un pequeño recorriendo el cementerio mientras pregunta por ella, hasta llegar a unas tumbas donde finalmente desaparece.
Tambien existe la leyenda de una misteriosa mujer vestida de negro que supuestamente aparece cuando la neblina cubre una tumba marcada únicamente con una serie de números. A ella se suma la historia de un ángel de piedra que, según los relatos, cobraría movimiento durante la madrugada para asustar a quienes permanecen en el lugar.
Estas leyendas han conseguido sobrevivir junto a las historias verdaderas de quienes si están enterrados en e l lugar.
Por que solo en el Panteón de Dolores un recorrido puede iniciar frente a la tumba de Diego Rivera, continuar entre monumentos dedicados a poetas, músicos y héroes nacionales, para terminar, preguntándonos si cuando cae la noche, algunos de sus habitantes todavía salen a recorrer el lugar.
ANDREA QUINTERO