Adicciones, rehabilitación, deporte y atención a jóvenes vuelven a encontrarse este sábado 12 de septiembre en Puebla. Pero detrás de los reflectores, los guantes y el regreso al cuadrilátero de la dinastía Chávez existe una causa que busca ir mucho más allá de una noche de boxeo: generar recursos y abrir espacios de atención para personas que enfrentan problemas de consumo de sustancias.
La función “Knockout contra las Adicciones”, respaldada por el gobierno de Alejandro Armenta Mier, tendrá como combate estelar a Julio César Chávez Jr. frente al colombiano Jeison Troncoso, además del regreso de Omar Chávez y una cartelera que contempla talento poblano, nacional e internacional. El encuentro se realizará en el Gimnasio Miguel Hidalgo; a partir de las 17:00 horas, con apertura de puertas desde las 15:00 horas.
Sin embargo, el verdadero objetivo no estará únicamente sobre el cuadrilátero.
La recaudación está vinculada con programas de prevención y con el proyecto de un Centro de Rehabilitación contra las Adicciones en Puebla, que estará ubicado en el espacio que anteriormente funcionó como Casa Puebla, residencia de los gobernadores del estado.
La decisión cobra relevancia porque coloca en la agenda pública a una población que frecuentemente enfrenta estigma, discriminación y dificultades para encontrar atención especializada.
El Programa Institucional 2025-2030 de Centros de Integración Juvenil publicado por el Diario Oficial de la Federación (DOF) identifica precisamente la falta de acceso suficiente a servicios de salud mental y adicciones, así como el estigma hacia quienes necesitan ayuda, entre las problemáticas que todavía dificultan la atención en México.
El tamaño del desafío también puede dimensionarse con un dato nacional: de acuerdo con información de los Centros de Integración Juvenil (CIJ), al momento se reporta un incremento del 25% en la atención de jovenes por consumo de drogas ilegales en lo que va del año. Entre las causas se encuentran el estigma, la falta de información y las barreras de acceso.
Es en ese escenario donde la administración de Alejandro Armenta ha buscado vincular deporte, prevención y rehabilitación. El mandatario anunció que además de que la Casa Puebla albergará el nuevo Centro de Rehabilitación contra las Adicciones, tambien habrá otros espacios de atención social y de salud, entre ellos el CEPOSAMI, especializado en niñas, niños y jóvenes.
La función del próximo sábado tampoco representa un esfuerzo aislado. En mayo pasado, Puebla reunió a Julio César Chávez y Jorge “Travieso” Arce en la llamada “Batalla contra las Adicciones”, cuya recaudación fue destinada igualmente a contribuir a la construcción del centro especializado para jóvenes.
Desde entonces, el mandatario estatal ha presentado al deporte como una herramienta no sólo recreativa, sino también de prevención y reconstrucción del tejido social, particularmente entre las juventudes expuestas a conductas de riesgo.
La participación de Julio César Chávez tiene además un componente simbólico. El excampeón ha convertido su propia experiencia frente a las adicciones en parte de su labor pública y actualmente participa como embajador contra las adicciones en Puebla. Durante la presentación de la función destacó la posibilidad de utilizar el deporte para transmitir un mensaje a jóvenes que atraviesan situaciones similares.
Pese a que el próximo sábado habrá vencedores y derrotados dentro del cuadrilátero, el objetivo planteado por el Gobierno de Puebla está fuera de las tarjetas de los jueces: convertir la atención a las adicciones en una política visible y acercar alternativas a quienes necesitan acompañamiento para iniciar o continuar un proceso de recuperación.
Con esta segunda gran función con causa en apenas unos meses, la administración de Alejandro Armenta Mier apuesta por utilizar la convocatoria del deporte profesional para dirigir reflectores y recursos hacia jóvenes y familias que enfrentan las adicciones, un problema que durante años ha estado acompañado no sólo por dificultades de atención, sino también por prejuicios que pueden alejar a las personas de la ayuda que necesitan.
ANDREA QUINTERO