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“El Niño” fenómeno climatológico del que todos están hablando

“El Niño” fenómeno climatológico del que todos están hablando
“El Niño” fenómeno climatológico del que todos están hablando. Foto: Pexels

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que ya fueron instalados centros de mando en las 32 entidades del país como parte de las acciones preventivas ante posibles afectaciones relacionadas con la temporada de lluvias y el fortalecimiento de El Niño, un fenómeno capaz de modificar los patrones de precipitación y temperatura en distintas regiones.

Entre sus posibles efectos se encuentran lluvias más intensas en determinadas zonas, periodos de sequía en otras y condiciones que pueden incrementar el riesgo de inundaciones, desbordamientos o deslaves. Pero ¿qué es exactamente El Niño y por qué ha comenzado a generar tanta atención?

Ni huracán ni ciclón

El El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno climático caracterizado por variaciones en la temperatura de la superficie del océano Pacífico ecuatorial y por cambios asociados en la atmósfera.

Cuando el océano se calienta o se enfría de manera anómala, también se modifica la circulación atmosférica, incluidos los patrones de viento y precipitación. Como consecuencia, algunas regiones pueden registrar lluvias superiores a lo habitual, mientras que otras atraviesan condiciones más secas.

El ENOS presenta una variabilidad irregular, generalmente de entre dos y siete años, y se divide en tres fases: El Niño, correspondiente a la fase cálida; la fase neutral, cuando las condiciones oceánicas y atmosféricas se mantienen cercanas a sus valores habituales, y La Niña, asociada con un enfriamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial.

Durante El Niño suelen generarse condiciones más favorables para la actividad ciclónica en el Pacífico oriental y central, mientras que la actividad en el Atlántico puede disminuir. Con La Niña, el comportamiento suele ser inverso, aunque los efectos pueden variar de una temporada a otra.

Su influencia puede sentirse en diferentes regiones del planeta y modificar patrones de lluvia, temperatura y circulación atmosférica, por lo que sus efectos son vigilados de manera constante por organismos meteorológicos internacionales.

¿Cuáles son los riesgos para México?

Aunque El Niño tiene repercusiones globales, sus efectos en México no son iguales en todo el territorio ni durante todas las estaciones del año.

Para la temporada de frentes fríos 2026-2027, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé el ingreso de 56 sistemas frontales, una cifra superior al promedio climatológico de 50. Conagua ha señalado que el fortalecimiento de El Niño podría favorecer condiciones más húmedas en zonas del norte y centro del país durante determinados periodos del invierno.

En otras regiones y épocas del año, las modificaciones en los patrones de lluvia pueden favorecer condiciones de sequedad y pérdida de humedad en el suelo, factores que incrementan el riesgo de incendios forestales. Estas alteraciones también pueden repercutir en la agricultura, especialmente cuando se presentan déficits prolongados de lluvia, temperaturas elevadas o condiciones favorables para determinadas plagas.

Por ello, hablar de los efectos de El Niño no significa que todo el territorio mexicano enfrentará simultáneamente lluvias, sequías o temperaturas extremas, sino que el fenómeno puede alterar de manera importante el comportamiento climático habitual de cada región.

El Niño se fortalece

El 18 de junio de 2026, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó que El Niño ya se había establecido en el Pacífico ecuatorial y señaló entonces una probabilidad del 63 % de que alcanzara la categoría de “muy fuerte” entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

Sin embargo, los pronósticos se han actualizado conforme avanza el fenómeno. En su reporte del 13 de agosto, el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indicó que El Niño continúa fortaleciéndose y elevó a más del 90 % la probabilidad de que alcance una intensidad “muy fuerte” durante el otoño e invierno de 2026-2027 en el hemisferio norte. 

En México, autoridades también han advertido sobre su fortalecimiento y mantienen vigilancia sobre sus posibles efectos durante los próximos meses.

México refuerza la prevención

Ante este escenario, el Gobierno de México ha reforzado las acciones preventivas frente a riesgos hidrometeorológicos.

Una de las medidas anunciadas por la presidenta Claudia Sheinbaum es el desarrollo y fortalecimiento del alertamiento mediante teléfonos celulares, en coordinación con la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), con el objetivo de informar oportunamente a la población ante fenómenos meteorológicos de riesgo. 

Además, el 4 de septiembre, Sheinbaum informó que ya fueron instalados centros de mando en las 32 entidades del país, con especial atención en estados del Pacífico como Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Baja California Sur, considerados entre los territorios que podrían enfrentar mayores afectaciones. 

A estas acciones se suman los protocolos de respuesta de las Fuerzas Armadas, como el Plan DN-III-E y el Plan Marina, así como trabajos de monitoreo meteorológico, coordinación con autoridades estatales y municipales y nuevas herramientas para observar las condiciones del océano.

El Niño no es un huracán ni un ciclón y tampoco significa, por sí mismo, que ocurrirá un desastre. Sin embargo, su capacidad para alterar los patrones climáticos convierte su evolución en uno de los principales fenómenos a vigilar durante los últimos meses de 2026 y el inicio de 2027.

EMILIANO RUIZ

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