
Puebla se aproxima a uno de los máximos galardones en la escena cinematográfica de México. El cortometraje titulado como “Techiq” estará compitiendo para obtener el pleno reconocimiento de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas en la edición número 68 de los premios, que se ceñebrarán el próximo 3 de octubre de este 2026.
Egresados de la Facultad de Artes Plásticas y Audiovisuales de la BUAP están llevando el talento poblano a las grandes ligas con “Tachiq” una película corta que obtuvo la nominación a la categoría de Mejor Cortometraje de Ficción en el marco de los Premios Ariel.
El cortometraje fue dirigido y producido por Missael Sánchez Arce quien es egresado de la Licenciatura en Cinematografía y destacó que el eje principal de todo el proyecto gira alrededor del Tochiq, un ave catalogada como mensajera en una de las tantas tradiciones nacionales.
Margarita y Evaristo viven solos en un jacal trabajando el campo. Todos los días esperan que el pájaro Techiq les anuncie el regreso de su hijo. Una mañana Margarita cae enferma y una criatura se presenta a Evaristo. ¿Es la muerte o algo más?
Cabe mencionar que la obra tiene una duración de media hora, tiempo en que la trama se destaca principalmente por su desarrollo a través de actores amateur, así como la implementación plena del idioma náhuatl. Así mismo, todas las personas que participaron ante la lente son originarias de las comunidades de San Isidro Buensuceso y San Miguel Canoa.
Este proyecto fue realizado con apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), así como del respaldo del Gobierno del Estado de Puebla, y salió a la luz en 2025, año en que el corto se integró a la selección del Festival Internacional de Cine de Morelia, que se suma a su proyección en el Primer Festival de Cortometrajes Cine del Mictlan con sede en el municipio de Zacapoaxtla, tal como en la Muestra de Cine de Pueblos Indígenas y Afrodescendientes de la CDMX.
Protagonizada por Maurilio Sánchez Flores y Maería Cristina Arce Arce, esta es historia narrada desde raíces mexicanas que se ciernen en los aires rurales del país, entintada de escenas monocromas que le brindan una atmósfera más profunda, que se combina al diseño sonoro de Luis Alberto Zamora Pérez y la música de Victor Morales, en un ambiente que, desde la perspectiva de un servidor, convergen para enganchar a la audiencia en la intriga sobre aquel ser de la naturaleza que observa oculto entre los cuerpos arbóreos.
Gracias al camino que se abrió el proyecto en estos reconocidos espacios dedicados al cine mexicano, el metraje se posiciona como uno de los principales contendientes en cara a los venideros Premios Ariel.