
México escala entre los países con un mayor índice de Inversión Extranjera Directa (IED) durante el 2025, registrando hasta 41 mil millones de dólares. Esto según un informe mundial sobre inversiones realizado en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
El país comienza a catalogarse como una de las mejores economías a nivel internacional gracias a la continua inversión de la comunidad internacional, reflejando certeza jurídica, estabilidad económica y combate a la corrupción.
En este sentido, México ha obtenido más de 40 millones de dólares en inversión extranjera durante todo el año 2025, posicionando al país debajo de Estados Unidos (277 mil mdd); Singapur (151 mil mdd); Hong Kong (116 mil mdd); CHina (105 mil mdd); Brasil (77 mil mdd); Alemania (74 mil mdd); Canadá (67 mil mdd) y los Emiratos árabes Unidos (48 mil mdd).
Ante este escenario la diputada Gabriela Jiménez ha destacado que con las políticas económicas planteadas desde 2018 con el inicio de la transformación, fue posible el fortalecimiento de finanzas públicas, así como el aumento en la confianza de los inversionistas.
Además señaló que el impulso a proyectos estratégicos de infraestructura, entre otras agendas económicas permiten al país posicionarse como un buen socio en la región norte de América. Un hecho respaldado por el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), contemplando al país como una pieza clave en las cadenas productivas de Norte América.
¿Qué significa esto?
El que México se incluya en esta lista, implica que es uno de los punteros internacionales como destino de empresas e inversores que han tomado la decisión de otorgar capital a la República, elevando índices de confianza y estabilidad económica con un alto potencial de consolidar una tendencia a la alza.
A través de la Inversión Extranjera Directa, el país tiene mayores aperturas a ofertas de empleo, el incremento de su desarrollo y su presencia en el marcador global de la competencia económica, impulsando las exportaciones nacionales.
Sin embargo, estos beneficios no sólo se reflejan en el comercio, sino también en el propio consumo, que gradualmente obtiene productos más variados y dispuestos con precios más accesibles para su compra.