
Si eres de los que nunca le dicen que no a un buen mezcal o siempre has querido probar el famoso pulque, prepárate, porque la Ciudad de México será sede de la novena edición del Festival del Pulque, Gastronomía Típica y Mezcal, un evento que promete mucho más que degustaciones: será un viaje por siglos de historia, tradición y sabor mexicano.
La cita será el próximo 4 y 5 de julio en la colonia Condesa, donde productores, cocineros, artesanos y amantes del maguey se reunirán para ofrecer pulques naturales y curados, mezcales artesanales, antojitos mexicanos, talleres, arte, música y actividades para toda la familia. El boleto incluye una jicarita de bienvenida, acceso a talleres, una ruta dedicada al maguey y diversas experiencias culturales.
Pero este festival no solo gira alrededor de una bebida común… Mucho antes de que existiera el tequila, el pulque ya ocupaba un lugar especial en las culturas prehispánicas. Elaborado a partir de la fermentación del aguamiel del maguey, era considerado una bebida sagrada y su consumo estaba reservado para sacerdotes, gobernantes, guerreros distinguidos y personas mayores durante ceremonias religiosas. En la cosmovisión mexica estaba asociado con la diosa Mayahuel, protectora del maguey, y con los Centzon Totochtin, los “400 conejos”, deidades relacionadas con la embriaguez y la fertilidad.
Con el paso del tiempo, el pulque dejó los templos para llegar a las tradicionales pulquerías, donde se convirtió en parte de la vida cotidiana y, siglos después, sigue siendo una de las bebidas más representativas de México.
Por otro lado, el mezcal también tiene raíces profundas. El proceso de destilación es el legado de los españoles y europeos, sin embargo, fue gracias a los árabes que llegó a tierra azteca.
Esta bebida se produce en lugares en donde ha agaves, los mezcaleros mas famosos en el país están al norte, sin embargo, el estado considerado la capital de la bebida es Oaxaca. Aquí el agave obtiene su estado maduro a los tres años y se cuece de forma artesanal en un horno de piedra con ocote, mezquite y encino molido. El mezcal es considerado tambien un remedio medicinal.
Actualmente se han descubiertos varios tipos de mezcal: El corriente o chaparrose fermenta en cueros, con corteza de madera de timbre y pulque; el mezcal de puntas cuyo caldo se le suele añadir miel; el mezcal minero era dado a los trabajadores de los dueños de las minas para resistir arduas horas y era parte de la paga; mezcal al de pechuga que se le agrega pollo o guajolote y el de gusanose que se le agrega gusano de maguey y suele tomarse con sal de gusano.
Actualmente, el mezcal vive uno de sus mejores momentos, no solo como bebida, sino como símbolo de identidad mexicana y motor económico para numerosas comunidades rurales.
Este año, el festival rendirá homenaje al “burrito pulquero”, un personaje fundamental en la historia del campo mexicano que durante décadas ayudó a transportar maguey, leña y pulque entre comunidades. Será el hilo conductor de una experiencia que mezcla gastronomía, arte y tradición.
Así que, si buscas un plan diferente para el primer fin de semana de julio, este festival demuestra que el pulque y el mezcal son mucho más que bebidas: son parte de una historia que sigue viva en cada jícara y en cada brindis.