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Alebrijes ¿Guardianes del Espíritu?

Alebrijes ¿Guardianes del Espíritu

Famosos en películas, leyendas, pero sobre todo un emblema nacional y tradicional hasta la médula de sus coloridos y místicos huesos. Los alebrijes se han consolidado como una de los tantos reflejos culturales que abarca el territorio nacional. No obstante puede que incluso sean uno de los más famosos gracias a su reconocimiento dentro y fuera de México.

Desde la capital de la República Mexicana estas artesanías datan desde 1930, en las manos de Pedro Linares López, la mente maestra detrás de su creación, quien dedicó su vida a la cartonería y la venta de calaveras, y piñatas en el Mercado de la Merced.

No obstante, aquellas curiosas criaturas no llegaron por mera inspiración cotidiana o por una referencia plena en el escenario de las artes plásticas. En aquella década, Linares se vio envuelto en una terrible fiebre que estuvo a punto de acabar con su vida. Un padecimiento tan fuerte que se cuenta que la alta temperatura lo llevó al borde de las alucinaciones, un mundo extrañamente colorido del que surgieron estas criaturas oníricas.

Sumergido en lo que algunos consideran como un estado de coma, el artesano vago y vago entre aquellos valles extraños, cuando finalmente, ya fuera por la bienaventurada medicina o por obra de mera fortuna, despertó del trance febril. Fue entonces que habló a sus seres queridos sobre aquel delirio concebido desde la enfermedad: Criaturas de horror, fantásticas, imponentes, y con un cuerpo que aparentaba un aura animalesca; las garras, cuernos y alas pudieron hacer creer que se trataba de alguna estirpe de demonios, sin embargo, las voces que evocaban no eran necesariamente maldiciones, sino una palabra que, probablemente le anunciaron a Linares el nombre de aquella especie zoomorfa. “¡Alebrije, Alebrije!

Aquella historia cuenta que, al no saber con exactitud cómo hacer sentir a sus oyentes cómo lucían aquellas místicas figuras, el hombre sacó provecho de su oficio como artesano e intentó plasmarlos a través de la cartonería. Sin embargo, aunque muchos podrían pensar que aquellas bestias nacieron tal como las conocemos hoy, pues nada más alejado de la realidad.

Es verdad que tenían formas muy peculiares, pero en realidad su diseño era mucho más sobrio, desde el color, hasta el diseño. Una característica que no fue limitante para llamar la atención de los transeúntes que se acercaban curiosos a los alebrijes que Pedro Linares había fabricado y puesto en venta a las afueras de su taller.

Uno de esos curiosos era Diego Rivera, aquel hombre robusto y de manos pintoras, cuya historia ya por sí misma ha sido digna de toda una novela. Tras comprarle al artesano unas cuantas piezas para llevarlas a su hogar, deslumbró a sus amistades y cercanos como algo digno de admirar.

Y fue años después, cuando los alebrijes comenzaron a ganar  la hechura que conocemos actualmente, cuando a través de un documental titulado “Pedro Linares, artesano cartonero”, dirigido por  Judith Bronowski, que la fama de estas criaturas oníricas llegaron a los ojos de la escena internacional.

Tiempo después se comenzó a vincular la existencia de estos seres con tradiciones mayormente vinculadas a los pueblos originarios, principalmente desde las figuras de los nahuales. Destacando a estas bestias zoomorfas como guías espirituales y protectores de las almas que recorren tanto el plano terrenal como aquel que pertenece al de los muertos.

Los orígenes oníricos y completamente humanos del alebrije, son un ejemplo de los límites de la creatividad y el intelecto humano para crear e interpretar incluso aquellas formas y conceptos que no siempre es posible observar con la simple vista del globo ocular. A veces es más sencillo observar desde las ventanas que llevan al alma. Aquellas que interpretan, que construyen, que dan forma a símbolos que tarde o temprano se adoptan en toda una cultura generación tras generación.

Hoy los alebrijes ya no son sólo monstruos febriles, son un emblema del orgullo mexicano, y una representación mística de lo que puede significar para muchas y muchos de nosotros aquel ciclo de la vida y la muerte. No por nada hasta existen festivales y desfiles con gigantes alebrijes de cartón que recorren la capital en que nacieron. ¿Has ido a alguno?

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