
¿Estarán conformes los padres de familia? Esa es la pregunta que comienza a surgir en Oaxaca luego de que más de 822 mil estudiantes regresaran este lunes a las aulas tras casi cuatro semanas de suspensión de actividades por el paro magisterial de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Aunque las más de 11 mil escuelas de educación básica reabrieron sus puertas en las ocho regiones del estado, el regreso ocurre en medio de la polémica, ya que la Sección 22 confirmó que el ciclo escolar concluirá el próximo 7 de julio, una semana antes de la fecha establecida en el calendario oficial de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
La decisión ha generado cuestionamientos, especialmente porque durante casi un mes miles de alumnos permanecieron sin clases presenciales y tuvieron que continuar con actividades a distancia, guías de trabajo o tareas enviadas por diversos medios, en muchos casos sin el acompañamiento directo de sus profesores.
Ahora, pese al tiempo perdido, la dirigencia magisterial ha dejado claro que no contempla una recuperación formal de las semanas que estuvieron fuera de las aulas.
De acuerdo con la Sección 22, el cierre anticipado del ciclo escolar ya estaba contemplado en su propio calendario interno y sostienen que durante el periodo de movilizaciones los docentes realizaron trabajo adicional, planificación académica y actividades extraescolares cuyos resultados serán evaluados durante los próximos días para integrar las calificaciones finales.
Sin embargo, el argumento no ha estado exento de críticas. Para numerosos padres de familia, la principal preocupación gira en torno al aprendizaje de los estudiantes. Después de casi un mes sin clases regulares, muchos se preguntan si el contenido académico previsto para este ciclo realmente pudo cubrirse y si las actividades realizadas a distancia son suficientes para compensar el tiempo fuera de las escuelas.
La CNTE también señaló que cada comunidad escolar podrá determinar, junto con directivos y comités de padres de familia, si continúan algunas actividades presenciales hasta el 15 de julio. No obstante, el propio Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca ha reconocido que dicha posibilidad enfrenta complicaciones operativas y administrativas.
Mientras tanto, la Coordinadora insiste en que el retorno a las aulas no representa el fin de sus demandas, sino únicamente una pausa estratégica dentro de su movimiento de protesta.
La discusión ahora parece trasladarse de las calles a los hogares. Más allá de los acuerdos entre autoridades y sindicatos, queda una interrogante que seguramente acompañará el cierre del ciclo escolar: ¿quedarán satisfechos los padres de familia con un regreso tardío, un cierre adelantado y sin recuperación de las semanas perdidas por el paro magisterial?