
La Ciudad de México es bien conocida por albergar todo un universo sociocultural en sus entrañas. La Alcaldía Alvaro Obregón, por su parte, no sólo es un claro ejemplo de a qué nos referimos con esto, sino que también es una de las demarcaciones más pobladas y, probablemente una de las más conocidas por albergar dos de las zonas urbanas de mayor renombre en la capital mexicana.
Abarca 236 colonias, pueblos coloniales, edificios históricos y artísticos, así como antiguas fábricas de textiles.
Con orígenes que se remontan al antiguo pueblo de Tenantitla, un asentamiento precolombino que con el paso del tiempo fue cuna del posterior pueblo de San Ángel, el cual tiene su fundación en manos de órdenes religiosas como los Dominicos, quienes erigieron templos y conventos como el famoso de El Carmen.
Hoy conserva el aspecto virreinal de varias de sus colonias, las calles empedradas, las iglesias del siglo XVI y XVII, las plazas y parques llenos de arboles y sus enormes casas rustico-coloniales y la alcaldía se encuentra bajo la gestión de Javier López Casarín, quien además de sus funciones como servidor público, ha consolidado una trayectoria profesional como empresario. No obstante, el funcionario tomó protesta de la demarcación desde el 1 de octubre de 2024 como parte de la alianza de Morena con el PT y el PVEM. Previamente se había desempeñado como diputado por la bancada del Verde en el Congreso de la Unión.
Según el ranking de alcaldes más reciente, López Casarín se posiciona en el segundo lugar con un máximo de aprobación del 63%, además, del 100% de la población, 47% están de acuerdo en la reelección del funcionario como gestor de la Álvaro Obregón. Esencialmente este lugar en el ranking capitalino se atribuye a las acciones y resultados en rubros prioritarios como la estrategia “Seguridad 360” o “Gobernar de Noche”, así como acciones de recuperación ambiental como el saneamiento de las distintas barrancas forman parte de la alcaldía.
De este modo, López Casarín se encuentra al frente de uno de los territorios capitalinos con mayor índice de población y de dos de las zonas urbanas más conocidas de la Ciudad de México: Santa Fé y San Ángel. El primer territorio, es bien conocido por consolidarse como un centro de desarrollo financiero, mientras que San Ángel destaca por su importancia como epicentro cultural de la alcaldía ya que es hogar de espacios artísticos como el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo.
Entre los tantos recintos culturales que fomentan la historia de la Obregón, se encuentran espacios como el Museo de El Carmen, exconvento que ya por sí mismo conserva una valiosa colección de arte sacro e incluso momias en las criptas – Porque no sólo Guanajuato guarda estos curiosos secretos de la historia —; o la misma Zona de San ángel, que por sí misma parece llevarte a un viaje en el tiempo con calles empedradas, casonas y el reconocido mercado artesanal que se pone cada fin de semana.
Además, conserva en sus adentros el reconocido Parque La Bombilla, cuyo principal atractivo es el imponente monumento que hace honor al caudillo homónimo de la demarcación. Este homenaje tallado se erige en el mismo sitio en que el personaje revolucionario, entonces electo presidente de la República, fue asesinado mientras cenaba en un restaurante del que se origina el nombre de este emblemático parque.
Como pequeño dato extra ¿Sabías que es en esta alcaldía donde se encuentra la famosa Barranca del Muerto? Comparte territorio con la Benito Juárez, y es conocida principalmente por su pasado como fosa común en el que los cuerpos de combatientes caídos en época de la revolución, cuando zapatistas y carrancistas se enfrentaron por el control de lo que conocemos como Mixcoac.
Sin embargo, más allá de su relevancia económica y cultural, la Álvaro Obregón se caracteriza por un notorio contraste social que dibuja este vitral sociocultural tan colorido que mencionamos en un principio.
Por un lado, colonias como Jardines del Pedregal, San Ángel y ciertas zonas de Santa Fe, albergan una población que se caracteriza principalmente por una alta concentración de recursos; en otra mano tenemos las zonas periféricas que, en general se consolidan gracias a la clase trabajadora que habita colonias como Lomas de Becerra y Santa Lucía, que, a diferencia de la zona más desarrollada, suele enfrentar mayores retos en el desarrollo económico.
Un territorio de contrastes, pero que no necesariamente se repelen, sino que llegan a complementarse, como un destello de historia viva que se cierne sobre la capital mexicana. Pues la Álvaro Obregón es más que San Ángel, ya que más de diez pueblos originarios como Santa Rosa Xochiac, son un destello que refleja que las tradiciones de la ciudad aún respiran a través de sus fiestas, comunidad y memoria.
LA ÁLVARO OBREGÓN, TAN CONOCIDA COMO EL CAUDILLO
EMILIANO RUIZ