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Ulama de cadera, el juego prehispánico que busca nuevas generaciones en Puebla

Ulama de cadera, el juego prehispánico que busca nuevas generaciones en Puebla

Una pelota de hule que puede alcanzar los cuatro kilogramos, una cancha de más de 50 metros y jugadores que responden los golpes utilizando principalmente la cadera forman parte de una práctica con aproximadamente 3,500 años de historia que, lejos de permanecer únicamente como recuerdo del pasado prehispánico, continúa jugándose en México.

Ahora, integrantes de la Asociación de Juego de Pelota Mesoamericana del Estado de Puebla A.C. buscan dar un nuevo paso: conformar el primer equipo de Ulama de cadera en Puebla capital, una iniciativa que pretende sumar nuevos jugadores y fortalecer la representación poblana en competencias nacionales.

En entrevista con Populus, Joel González Mote, representante de la asociación, explicó que el proyecto todavía se encuentra en proceso de organización. Actualmente buscan un espacio público en el que puedan realizar los entrenamientos, además de establecer horarios, principalmente vespertinos, antes de lanzar una convocatoria formal.

“No tenemos un lugar como tal en donde entrenar como escuelas de otros deportes, estamos buscando algún espacio público en donde podamos llevar a cabo entrenamientos”, explicó.

El objetivo, señaló González Mote, es que más personas conozcan la disciplina, se integren a la asociación y eventualmente formen parte del equipo de Puebla capital.

Un proyecto poblano que comenzó en Chignahuapan

Aunque ahora se busca llevar la práctica de manera organizada a la capital, la historia contemporánea del ulama de cadera en Puebla comenzó varios años atrás.

La Asociación de Juego de Pelota Mesoamericana del Estado de Puebla documenta que el proyecto inició en 2017 en Chignahuapan, con la creación del primer equipo varonil a partir de integrantes del grupo de danza Chignahumictlan. Un año después se constituyó formalmente la asociación con el propósito de impulsar esta práctica en otros municipios poblanos.

González Mote explicó que posteriormente se incorporaron practicantes de Cholula, Atlixco y Tepeaca, ampliando paulatinamente la presencia del deporte en el estado.

La llegada del proyecto a Puebla capital tiene además una razón cotidiana: algunos integrantes de la asociación se trasladaron a la ciudad por cuestiones laborales y decidieron comenzar a trabajar en la conformación de un equipo local.

Sin embargo, aclaró que no se trata todavía de una escuela ni de un equipo formalmente constituido.

“Lo que deseamos es que se pueda conformar el primer equipo de ulama de cadera de aquí, de la ciudad de Puebla”, señaló.

Una vez que exista el conjunto capitalino, sus integrantes podrán sumarse a jugadores de otros municipios para integrar la delegación que representa al estado en encuentros y torneos nacionales.

Un juego que sobrevivió durante siglos

De acuerdo con información proporcionada por la asociación, el ulama de cadera es considerado sucesor del antiguo Ullamaliztli y posee aproximadamente 3,500 años de historia. Su práctica estuvo relacionada con distintos elementos de la cosmogonía mesoamericana, desde rituales y fertilidad hasta representaciones del movimiento cósmico y acontecimientos políticos.

Puebla también conserva una importante relación arqueológica con el juego de pelota. En distintas regiones del estado se han identificado vestigios de canchas prehispánicas y, particularmente, Cantona, que registra 27 espacios destinados a esta práctica, de acuerdo con el documento de la asociación.

Mientras numerosos rituales de prácticas mesoamericanas desaparecieron o se transformaron después de la Conquista, el ulama de cadera logró mantenerse principalmente mediante familias de comunidades de Sinaloa, donde el conocimiento fue transmitido entre generaciones.

Pelotas de hasta cuatro kilos y partidos sin límite de tiempo

El ulama también se distingue considerablemente de los deportes convencionales. El terreno de juego, conocido como taste, mide aproximadamente 52 metros de largo por 3.5 metros de ancho, mientras que la pelota está elaborada con hule. Su peso varía según la categoría: entre 1.5 y 2 kilogramos para menores; de 2 a 3 kilos para mujeres y entre 3 y 4 kilogramos en la rama varonil.

Cada equipo cuenta con cinco jugadores en cancha y dos cambios. Los participantes utilizan además un conjunto de protecciones denominado fajado para amortiguar los constantes impactos sobre la cadera.

Incluso la puntuación conserva características particulares: los encuentros se disputan a ocho “rayas”, no tienen límite de tiempo y un punto conseguido puede provocar que se reste una anotación al adversario. En determinadas situaciones se realizan las denominadas urrias y, cuando llega la jugada que puede definir el encuentro, tradicionalmente se utiliza la expresión “se va la mula”.

Más de tres milenios después de sus primeros antecedentes, el ulama continúa pasando de generación en generación. Mientras tanto, en Puebla, el siguiente desafío será encontrar una cancha, establecer horarios y reunir suficientes jugadores para que la capital se incorpore a una práctica que en otros municipios poblanos ya encontró una nueva generación dispuesta a mantenerla viva.

ANDREA QUINTERO

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