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¿Chismosa o precavida? Una suricata a la vista

¿Chismosa o precavida? Una suricata a la vista

Pequeña, curiosa y muy famosa. Esta especie animal endémica de la región sur de África es probablemente una de las criaturas más simpáticas del reino animal. Su nombre científico es Suricata suricatta y pertenece a la familia Herpestidae, la de las mangostas. Las suricatas saltaron a la fama gracias a Timón, uno de los personajes más entrañables de El Rey León y desde entonces se han convertido en uno de los animales favoritos de la cultura popular, aunque eso no significa que no guarde secretos que probablemente no imaginabas. 

Usualmente las suricatas radican en países como Angola, Sudáfrica y Botswana, donde vastas y pardas planicies convergen con las charcas espontáneas coronadas por los aires cálidos que se ciernen sobre la sabana. La suricata es un animal que gusta de zonas abiertas en ecosistemas rocosos o de pradera, donde suele construir extensas redes de madrigueras interconectadas entre sí con el propósito de mantener una temperatura estable y agradable para la subsistencia. 

Sin embargo, esta estructura social también denota una clara jerarquía en la colonia ya que, por un lado, existe una pareja dominante que cumple el rol principal de la reproducción, teniendo un promedio de tres camadas por año. Por otro lado estan  los subordinados, que son aquellos miembros de la tribu que se emparentan de manera directa con la pareja alfa y quienes se encargan de ejecutar el resto de tareas comunitarias. Usualmente los subordinados no ejercen competencias reproductivas y más bien ayudan al cuidado y la crianza de las crías. Para reconocerse y mantener la unión cada grupo suele llevar acciones de acicalamiento y reconocimiento olfativo a través de glándulas odoríferas con el propósito de mantener una convivencia agradable y reforzando los vínculos sociales.

Con un pelaje rayado de matices cafés que actúa como una huella digital, hocico alargado, orejas pequeñas y fuertes garras que le ayudan a excavar, la suricata es una especie de mangosta con hábitos principalmente diurnos concentrados en actividades comunitarias, donde numerosos ejemplares conforman colonias altamente organizadas de hasta 50 individuos. No obstante, este agrupamiento no simplemente va de comodidad y supervivencia pues para subsistir las asentamientos se subdividen en roles definidos que se llevan a cabo para la plena cooperación con tareas como las centinelas, que son las suricatas que se se encargan de vigilar en los puntos más elevados en inmediaciones de las madrigueras para alertar sobre depredadores mientras los demás buscan comida. Las cuidadoras, por otro lado, son quienes cuidan a los cachorros aún cuando esto implica pasar tiempos prolongados sin alimentación o sacrificar su vida si las crías se ven amenazadas por algún invasor. Las suricatas también cuentan con roles para la educación de los más pequeños, enseñando a cazar y alimentarse de presas peligrosas. Otro rol más es uno de alta especialización: la excavación y mantenimiento de las madrigueras.

Aunque su apariencia graciosa puede aparentar una dieta basada en hierbas y frutos, lo cierto es que la suricata tiene una alimentación rica en proteínas provenientes de otros seres vivos como insectos, arácnidos, larvas e incluso otros invertebrados pequeños como son lagartos y serpientes. También llegan a comer huevos de otras especies y uno que otro melón tsama para obtener hidratación debido a la poca frecuencia con que se forman cuerpos de agua para beber en su habitat.

La pregunta del millón ¿Por qué se paran de una manera tan simpática? 

Seguramente has observada esta simpática posición en películas, anuncios, fotos, en Discovery o incluso en memes. Esta singular postura pertenece nada más y nada menos que a las suricatas guardianas, es gracias a esta dinámica de estiramiento y escrutinio que la suricata advierte a todos sus compañeros sobre posibles depredadores. Totalmente erguidas todas las mañanas orientan su vientre hacia la dirección del sol para calentar los músculos, a veces atrofiados por el frío nocturno de la sabana, además su fina cola sirve como un gran soporte para mantener esta postura durante tiempos prolongados. Así que, aunque esa imagen resulte tierna o graciosa, lo cierto es que en el fondo conlleva una responsabilidad de suma relevancia para la subsistencia de la comunidad. Un último dato curioso: la suricata puede soportar largas jornadas bajo la luz del sol gracias a esos círculos pardos de pelaje más oscuro alrededor de los ojos que actúan como gafas de sol biológicas, ya que esas manchas negras absorben considerablemente el brillo del sol.

EMILIANO RUIZ

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