
¿Un espacio capaz de atender perros, gatos, caballos, bovinos, aves y otras especies en un mismo complejo? Puebla está a punto de tenerlo.
La construcción de la Célula de Bienestar Animal y Protección de los Seres Sintientes registra un avance físico del 77% y se perfila como una de las apuestas más ambiciosas del Gobierno de Alejandro Armenta Mier en materia de protección animal.
Y no se trata de una obra menor. El proyecto contempla una inversión de 290 millones de pesos y se desarrolla en un terreno de más de 49 mil metros cuadrados, con infraestructura especializada para rescate, atención médica, rehabilitación, esterilización y resguardo de distintas especies.
Durante un recorrido por el complejo, la presidenta honoraria del SEDIF, Ceci Arellano, destacó que el modelo busca convertirse en un referente y, más adelante, replicarse en los 216 municipios restantes de Puebla, con el objetivo de ampliar la protección animal más allá de la capital.
La dimensión del proyecto ayuda a entender por qué el Gobierno estatal lo presenta como una nueva etapa en materia de bienestar animal.
La Célula contará con quirófanos para pequeñas, medianas y grandes especies, laboratorios, área de patología, rehabilitación, crematorio ecológico, producción de alimento, 32 caballerizas y espacios con capacidad aproximada para 400 perros y 300 gatos.
También habrá instalaciones para gallos, gallinas, conejos, pollos, burros, becerros y otras especies domésticas, además de terapias asistidas con caballos, perros y gatos.
Es decir, el proyecto no se limita a recoger animales abandonados: busca crear toda una estructura para atenderlos desde el rescate hasta su recuperación.
Ahí está precisamente uno de los puntos que muestran el nivel de compromiso de la administración de Alejandro Armenta Mier con los seres sintientes. Porque hablar de bienestar animal puede quedarse fácilmente en campañas, mensajes o jornadas aisladas; en este caso, el Gobierno de Puebla está destinando presupuesto, infraestructura, personal especializado y un modelo integral para convertir esa política en acciones permanentes.
Además, el complejo incorpora medidas de accesibilidad para personas con discapacidad, como rampas y elevador, así como un área destinada a vigilancia forestal, lo que amplía su enfoque hacia la inclusión y la sostenibilidad.
La directora del Instituto de Bienestar Animal, Michele Islas Ganime, explicó que el espacio permitirá fortalecer la atención de distintas especies, mientras que personal especializado continuará interviniendo en casos de maltrato mediante servicios veterinarios, alimentación y procesos de adopción responsable.
Otro punto importante será la coordinación institucional. El proyecto también permitirá reforzar la atención de denuncias y el trabajo conjunto con la Fiscalía General del Estado cuando los casos de maltrato animal requieran una intervención legal.
Y eso cambia el enfoque. Ya no se trata únicamente de rescatar a un animal después de una denuncia, sino de tener instalaciones capaces de atenderlo, rehabilitarlo, resguardarlo y acompañar el proceso jurídico correspondiente.
La meta es que la obra quede concluida hacia mediados de septiembre. Con esta Célula de Bienestar Animal, el Gobierno de Alejandro Armenta Mier apuesta por dejar infraestructura que permanezca más allá de una administración y por colocar la protección de los seres sintientes dentro de las prioridades públicas del estado.
Porque si algo demuestra una inversión de esta magnitud es que, en Puebla, el bienestar animal está dejando de verse como un tema secundario para convertirse en una política que requiere presupuesto, instalaciones, especialistas y resultados.