
En el gabinete de Alejandro Armenta Mier hay un cargo que, por su propia naturaleza, no suele estar en el reflector diario, pero sí tiene una de las tareas más delicadas dentro de cualquier administración: vigilar que los funcionarios públicos no conviertan el poder en negocio.
Ese papel hoy recae en Alejandro Espidio Reyes, actual titular de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno del Estado de Puebla, dependencia encargada de fortalecer la transparencia, la ética pública, la rendición de cuentas y el combate a posibles actos de corrupción dentro del gobierno estatal.
Espidio Reyes es abogado, egresado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), donde también cursó una maestría en Derecho. Su perfil no nació de la improvisación: antes de llegar al gabinete estatal acumuló más de 20 años de experiencia en el servicio público, con cargos en áreas jurídicas, sociales, legislativas y administrativas.
Su historia dentro de la administración pública ha pasado por distintos niveles de gobierno. A nivel federal fue asesor en la Comisión de Bienestar de la Cámara de Diputados y también se desempeñó como Director General Adjunto del Registro Nacional de Población en la Secretaría de Gobernación. En Puebla ocupó cargos relacionados con desarrollo social, infraestructura, política social y funciones jurídicas.
Entre los puestos que ha ocupado destacan su paso como Director de Apoyo a la Operación para la Infraestructura en la entonces Secretaría de Desarrollo Social, Subsecretario de Coordinación y Desarrollo Regional, Director de Política Social en la Secretaría de Bienestar del Ayuntamiento de Puebla y Director Consultivo de la Sindicatura Municipal.
También formó parte del ámbito electoral como Secretario de Estudio y Cuenta del Tribunal Electoral del Estado de Puebla, experiencia que reforzó su perfil jurídico y técnico. Más tarde, antes de integrarse al gabinete estatal, se desempeñó como Jefe del Departamento de Archivo Histórico del Congreso del Estado de Puebla.
Su llegada al gobierno de Alejandro Armenta no fue casual. Cuando fue anunciado como parte del gabinete, el propio gobernador destacó que conoce a Espidio Reyes desde su etapa universitaria en la carrera de Derecho, además de subrayar su preparación académica y experiencia administrativa. Esta cercanía política lo coloca como un perfil de confianza dentro del armentismo, pero también lo pone frente a una responsabilidad mayor: demostrar que la vigilancia interna del gobierno no será solo un discurso.
Desde la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, Espidio Reyes tiene bajo su responsabilidad una de las encomiendas más sensibles del sexenio: revisar el actuar de los servidores públicos, impulsar políticas de integridad, prevenir irregularidades y contribuir a que las dependencias trabajen bajo criterios de legalidad y transparencia.
En términos políticos, su nombramiento representa la apuesta de Armenta por un perfil técnico-jurídico, con trayectoria en administración pública y conocimiento del funcionamiento interno del gobierno. No se trata de un personaje construido desde la exposición mediática, sino desde cargos operativos, legales y de estructura institucional.
Sin embargo, su papel también implica una prueba constante. En una administración que ha insistido en el combate a la corrupción y en la idea de un “buen gobierno”, Espidio Reyes se convierte en uno de los funcionarios obligados a dar resultados medibles, atender señalamientos, responder ante cuestionamientos públicos y garantizar que las investigaciones internas no queden solo en declaraciones.
El Congreso del Estado ratificó su nombramiento como titular de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, lo que formalizó su papel dentro de la administración estatal. Desde ahí, su trabajo no solo consiste en sancionar posibles irregularidades, sino también en prevenirlas mediante mecanismos de control, auditoría, contraloría social y seguimiento institucional.
Alejandro Espidio Reyes es, en resumen, un funcionario de bajo perfil público, pero con una posición clave dentro del gobierno de Puebla. Su trayectoria combina derecho, política social, experiencia legislativa, trabajo municipal, función electoral y administración pública.
Hoy, su reto es claro: demostrar que la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno puede ser una herramienta real de vigilancia institucional y no únicamente una oficina de trámite. En un gobierno que presume orden, transparencia y cercanía con la ciudadanía, Espidio Reyes tiene una de las tareas más complejas: cuidar que quienes ejercen el poder también rindan cuentas.