
Tras las polémicas suscitadas por el precio pagado a las bordadoras nahuas que se encargaron de intervenir el jersey oficial de la Selección Mexicana rumbo al mundial 2026, la Secretaría de Cultura de Puebla busca declarar a los bordados del estado como Patrimonio Cultural Intangible para garantizar su protección.
No obstante los jerseys viajaron hasta Alemania con las mujeres responsables del bordado, con el propósito de llevar estas intervenciones al archivo de Adidas, y se presume que el precio de los mismos durante su distribución rondarán entre los 4 mil y los 5 mil pesos mexicanos.
Un hecho que llamó la atención cuando se reveló que la empresa encargada de este proyecto pedía mínimo cinco horas laborales por 180 pesos, lo equivalente a 36 pesos por hora un precio muy bajo para remunerar a las artesanas a cargo del bordado. Además se veían condicionadas a evitar cualquier error o daño al material a costa de un descuento al pago.
Incluso Tabo Lazcano, Director de la Casa de Cultura de Naupan, lugar que se adaptó a las labores de las artesanas, mencionó que ellas estuvieron de acuerdo con el pago porque era un ingreso seguro, algo poco usual especialmente cuando sus obras son expuestas a regateos por parte de compradores.
A pesar de estas circunstancias, las artesanas también aseguraron que los bordados dispuestos para los jerseys no eran los pertenecientes a las técnicas empleadas dentro de sus comunidades.
No obstante, ante este escenario el Congreso del Estado aprobó desde el 14 de mayo un dictamen para impulsar una iniciativa que pretende declarar a las técnicas de bordado poblanas como Patrimonio Cultural Inmaterial, con el propósito de brindar una mayor protección a los diseños tradicionales y prevenir el plagio, así como dar mayor respaldo a las comunidades artesanas.
Esta iniciativa, respaldada por Fritz Glockner, secretario de cultura, e impulsada por la diputada Esther Martinez Romano, quien además es la presidenta de la Comisión de Pueblos, Comunidades Indígenas y Afromexicanas en Puebla.