
Una intensa tormenta acompañada de granizo sorprendió la tarde del martes 26 de mayo a habitantes de la ciudad de Puebla y municipios cercanos, dejando severas afectaciones en vialidades, unidades habitacionales, mercados y espacios deportivos. En cuestión de minutos, distintas zonas del norte y oriente de la capital poblana quedaron cubiertas por una gruesa capa de hielo que transformó por completo el paisaje urbano.
Colonias como Maravillas, Villa Frontera, así como la zona de Los Fuertes y la Central de Abasto, registraron acumulaciones importantes de granizo que bloquearon calles, accesos a viviendas y sistemas de drenaje. En algunos puntos, el hielo alcanzó más de 30 centímetros de altura, obligando a vecinos a retirar el material con palas para poder salir de sus hogares.
Los estadios Cuauhtémoc y Hermanos Serdán, además del Gimnasio Miguel Hidalgo, el Polideportivo Mario Vázquez Raña y el velódromo, también resultaron cubiertos por el hielo. Ante esta situación, autoridades estatales activaron protocolos preventivos y de revisión para garantizar la seguridad de los espacios deportivos, especialmente debido a que Puebla es una de las sedes más importantes de la Olimpiada CONADE 2026.
Las lluvias también provocaron inundaciones en distintos puntos de la ciudad. Mercados como Morelos y La Victoria reportaron severos encharcamientos, mientras que automovilistas quedaron atrapados en colonias como 10 de Mayo, Ciénega y en vialidades como el puente de San Felipe y laterales de la autopista México-Puebla. En algunos sitios, ciudadanos tuvieron que destapar alcantarillas manualmente para permitir que el agua fluyera.
Uno de los factores que agravó las inundaciones fue la acumulación de basura en coladeras y drenajes. Esta situación vuelve a evidenciar la importancia de evitar tirar residuos en la vía pública, ya que durante las lluvias el agua arrastra desechos que terminan obstruyendo el sistema pluvial. Cuando las alcantarillas quedan bloqueadas, el agua no puede circular correctamente y las calles terminan convertidas en ríos que ponen en riesgo a familias, peatones y conductores.
Más allá de una cuestión de limpieza urbana, mantener libres las calles y drenajes es una responsabilidad compartida entre ciudadanía y autoridades. Las consecuencias de arrojar basura pueden traducirse en pérdidas materiales, daños a viviendas, afectaciones al tránsito y riesgos para la seguridad de las personas.
Ante la emergencia, diversas dependencias del gobierno estatal y municipal desplegaron operativos coordinados de atención y auxilio. Elementos de Protección Civil, cuerpos de seguridad y brigadas de limpieza trabajaron durante la noche en labores de desazolve, retiro de árboles caídos y apoyo a automovilistas afectados.
El gobierno encabezado por Alejandro Armenta Mier implementó acciones de respuesta inmediata para asistir a las familias afectadas y reforzar las medidas de seguridad en las zonas con mayores daños. Asimismo, Agua de Puebla informó que atendió de manera oportuna al menos 20 puntos críticos de inundación donde las alcantarillas se encontraban saturadas o bloqueadas.
En municipios como Huejotzingo también se registraron fuertes lluvias y granizadas. Los campos deportivos de la junta auxiliar de Santa Ana quedaron completamente cubiertos de blanco; sin embargo, hasta el momento no se reportan afectaciones graves en los cultivos de la región.
Las autoridades reiteraron el llamado a la población para colaborar manteniendo limpias las calles y evitando tirar basura, especialmente durante la temporada de lluvias, ya que pequeñas acciones ciudadanas pueden prevenir grandes afectaciones.