En un escenario marcado por álgidas protestas en las calles de Francia y la designación de grupos criminales narcomenudistas mexicanos como terroristas, las declaraciones de Marine Le Pen refrendan un discurso en la derecha política que coloca a México nuevamente en el escrutinio internacional.
EMILIANO RUIZ
El evento se llevó a cabo el pasado 25 de octubre, en el Congreso del partido político de extrema derecha conocido como “Agrupación Nacional” (RN): “No dejaremos que Francia se deslice a la mexicanización con cárteles. Vamos a erradicar sin debilidad estas organizaciones criminales al considerarlas como terroristas” —sentenció Le Pen durante su primer acto de campaña durante un mitin en Orleans, como parte de un discurso centrado en seguridad, migración y soberanía ante más de 8 mil simpatizantes.
Cabe mencionar que hasta el momento, tres naciones han reconocido oficialmente a los cárteles mexicanos como grupos terroristas. Estados Unidos comenzó la designación, Canadá la reconoció tiempo después y Argentina se consolida como el gobierno más reciente en aceptar esta premisa. No obstante, Le Pen hizo un señalamiento distinto, utilizando el término “mexicanizar” como parte de su sentencia, un término que puede reforzar el discurso que marca a México como la fuente directa de esta problemática y que, al mismo tiempo, puede reforzar discursos discriminatorios bajo una política que pretende acciones más severas contra la inmigración en Francia.
Le Pen sumó a lo anterior sus intenciones de modernizar y reforzar las fuerzas armadas nacionales ante posibilidades de conflictos bélicos, recalcando que “si aspira a equipar Francia con un ejército poderoso y moderno también mantendrá el control exclusivo de su armamento nuclear”, como parte de una estrategia para ratificar la soberanía sobre la seguridad nacional, aunado a una política de tolerancia cero ante la inmigración con posibles aristas que refuercen los filtros fronterizos con doble bastión, uno nacional y otro europeo, con deportaciones automáticas y permanentes. De este modo, la política también refrendó sus intenciones de “preservar la identidad, la cultura, el estilo de vida y los valores franceses” como una de sus prioridades.
Marion Anne Perrine “Marine” Le Pen es una abogada, jurista y destacada política francesa de extrema derecha. Es hija de Jean-Marie Le Pen, fundador en 1972 del histórico partido Frente Nacional (FN) — hoy Agrupación Nacional (RN). A lo largo de su trayectoria, Le Pen se ha desempeñado como diputada en la Unión Europea, consejera regional y concejal. Sin embargo, su carrera legislativa y partidista se ha visto marcada por su condena por parte del Tribunal de Apelación de París, el cual ratificó su culpabilidad por la malversación de fondos del Parlamento Europeo en el caso de los asistentes parlamentarios ficticios entre 2004 y 2016. La sentencia judicial le impuso penas de tres años de prisión —uno con cumplimiento firme bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica— una multa económica y un periodo de inhabilitación efectiva para ejercer cargos públicos.
No obstante, esta nueva campaña rumbo al Palacio del Elíseo representa su cuarto intento por alcanzar la presidencia de Francia. En las últimas dos contiendas logró avanzar a la segunda vuelta, siendo derrotada en ambas ocasiones por el actual mandatario centroderechista Emmanuel Macron. Actualmente, cobijada por el descontento social y el alza en el costo de vida en el país, las encuestas la posicionan nuevamente como una de las figuras favoritas para el electorado de cara a los próximos comicios.