La inconformidad pasó de las calles a las urnas y ahora las autoridades tendrán que revisar una propuesta que no logró convencer a la base trabajadora.
ANDREA QUINTERO
La mayoría de los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que participaron en la consulta nacional del miércoles 14 de octubre rechazó el incremento salarial global del 6.8% para el periodo 2026-2027, al considerar insuficiente la propuesta acordada entre las autoridades y el sindicato. La decisión abrió un nuevo capítulo en las negociaciones laborales, luego de varios días de manifestaciones por mejores salarios, falta de personal y presunto desabasto de medicamentos e insumos médicos.
La jornada convocó a 476 mil 260 trabajadores con derecho a voto, quienes debían decidir si aceptaban el incremento de 2.9% directo al salario tabular y 3.9% en prestaciones. Aunque la propuesta ya había sido avalada por la dirigencia sindical, la mayoría de quienes acudieron a votar decidió rechazarla. Rafael Olivos Hernández, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), reconoció el resultado y anunció que buscaría reabrir las conversaciones con el instituto. Hasta el momento, no se ha dado a conocer el porcentaje definitivo de votos en contra.
Y el rechazo ya tuvo respuesta. Este jueves 15 de octubre, el director general del IMSS, Zoé Robledo, anunció la instalación de una nueva mesa de negociación con el sindicato para revisar las condiciones salariales y construir una propuesta distinta. Durante las movilizaciones, grupos de trabajadores exigieron un aumento del 10% directo al salario, además de mayor contratación de personal y mejoras en las condiciones de atención médica. Sin embargo, todavía no existe un nuevo porcentaje acordado entre las partes.
Mientras continúa la negociación, el IMSS aseguró que los servicios médicos y administrativos seguirán funcionando con normalidad en el país. La consulta dejó un mensaje claro: el acuerdo alcanzado con la dirigencia sindical no fue suficiente para obtener el respaldo de la mayoría de los participantes. Ahora, la atención se concentra en la nueva oferta económica y en las respuestas que recibirán las demandas laborales planteadas durante las protestas.