Zoé Robledo y Marath Bolaños ofrecieron una conferencia de prensa previo a las manifestaciones que jubilados y pensionados del IMSS han generado en la Ciudad de México.
EMILIANO RUIZ
En un intento por desactivar las protestas y los plantones de trabajadores que cercan sus oficinas centrales, el gobierno federal salió a fijar su postura. El director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo, y el secretario del Trabajo, Marath Bolaños, ofrecieron hoy, 12 de octubre, una conferencia de prensa en la que advirtieron que el incremento salarial del 6.8% está en manos de las bases y prometieron una inspección directa en las unidades médicas para atender los reclamos por falta de insumos.
Esta apertura al diálogo surge en el marco de manifestantes que hasta el momento mantienen un plantón en el Paseo de la Reforma y alistan una marcha nacional hacia el Palacio Nacional para exigir un aumento directo del 10%. Pese a este escenario, Robledo aseguró que el Seguro Social opera con normalidad y que las afectaciones por los paros han sido “temporales” y focalizadas en solo tres clínicas de Chihuahua y Jalisco.
El destino del paquete económico pactado entre el IMSS y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) —que consiste en un 2.9% directo al sueldo tabular y un 3.9% en prestaciones— se definirá mediante el voto libre, directo y secreto de 476 mil empleados en activo.
Al ser cuestionado sobre si el IMSS tiene margen financiero para ofrecer un porcentaje mayor en caso de que los trabajadores rechacen la propuesta actual, Zoé Robledo evitó dar una cifra alternativa y depositó cualquier decisión al resultado de las urnas: “Lo que se aprobó en el Congreso sindical es lo que se va a someter a consulta… Cuando la consulta tenga un resultado, el IMSS tendrá que responder en función de ese resultado”.
Por su parte, Marath Bolaños detalló que la Secretaría del Trabajo y el Centro Federal de Conciliación desplegarán verificadores en las unidades electorales instaladas en el país para vigilar la legalidad del proceso. El funcionario también atajó las demandas de la disidencia que exige deponer a su líder gremial, Rafael Olivos, al recordar que “la Secretaría ni pone ni quita líderes”, pues es un asunto de autonomía sindical.
Frente a las constantes denuncias de desabasto que han cobrado fuerza, Robledo defendió un promedio general de surtimiento de recetas del 94%, recalcando que el porcentaje restante desata una crisis real debido al volumen de pacientes y reveló que ya iniciaron procesos de rescisión de contratos contra las empresas proveedoras que han incumplido con las entregas.
No obstante, para auditar esta cadena de suministro, el IMSS arrancará un esquema de revisión “piso por piso” en las 277 unidades hospitalarias de alta especialidad y regionales. Al responder sobre las suspicacias de que las clínicas suelen “maquillarse” antes de las inspecciones oficiales: “Nosotros jamás mandamos a decir que arreglen el hospital y mucho menos que den altas o suspendan una consulta porque vamos a ir. Incluso, en muchas ocasiones hago visitas en la noche, porque ahí es donde están los problemas de las urgencias” —señaló Robledo.
Aunque la rueda de prensa fue convocada de urgencia ante el descontento que incluye a personal retirado, los funcionarios aclararon un punto técnico relevante para las circunstancias actuales, que consiste en la consulta de modificación contractual y el incremento económico que aplican de forma exclusiva para el personal activo. Las demandas de los jubilados e inconformes por la basificación médica de contratos eventuales se canalizarán por separado a través de mesas de concertación bilaterales, con la mira puesta en contener la movilización antes de que impacte los accesos del Centro Histórico.