Guillermo del Toro volvió a ser tendencia. El aclamado director tapatío aprovechó el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) para lanzar una dura advertencia sobre el panorama político global: “Hablar del fascismo cuando ya está derrotado no es tan difícil; el problema es que se pone de moda otra vez”, sentenció.
EMILIANO RUIZ
Durante una conferencia especial para conmemorar los 20 años de su obra maestra, El laberinto del fauno, Del Toro desmenuzó los pilares totalitarios: dividir, crear odio y generar antagonismo. El cineasta destacó que esta corriente ideológica se construye siempre bajo el mismo manual de dominación, adaptando sus variantes a la temporalidad de cada contexto.
En la era contemporánea, la tecnología se ha consolidado como el nuevo canal del fascismo. El director hizo especial mención a las granjas de bots, herramientas digitales diseñadas para dinamitar el debate público y polarizar a la sociedad a través de narrativas sesgadas que reducen panoramas sumamente complejos a blanco y negro. Evocando los regímenes de Joseph Goebbels y Benito Mussolini, Del Toro explicó que estas estrategias buscan inocular una visión hostil hacia quienes nos rodean. Señaló que el objetivo es hacer creer a los ciudadanos que el enemigo es el vecino y no la estructura de poder que los domina desde arriba.
Para entender esta lucha, el cineasta propuso observar la existencia de “dos tipos de fe” a través de la lente de El laberinto del fauno (2006). Por un lado, está la fe de la protagonista, Ofelia, nacida desde el dolor, la resiliencia humana; por el otro, se encuentra la fe ciega del fascista, encarnada en el Capitán Vidal, la cual proviene de “las fantasías insólitas y profusamente idiotas que se crean en la política” como sentenció del Toro.
Frente a la hostilidad, el cineasta defendió la creación artística como la última línea de defensa, concluyendo con una advertencia contundente para los tiempos actuales — “Cuando la gente les diga que el arte no es importante, eso es un preludio hacia el fascismo” —. En este mismo monólogo, el director rompió en llanto declarando que su generación le falló a los más jóvenes destacando con pesar que se les entrega un mundo “en ruinas, moral, social y espiritualmente desintegrado del tejido que alguna vez nos permitió articular una fábula o una parábola.
Al cierre del evento, la Filmoteca de la UNAM otorgó a Del Toro su prestigiosa Medalla de plata en reconocimiento a su trayectoria y su labor en la preservación del cine, consolidando una jornada donde la fantasía y la realidad política se cruzaron en Morelia.