Aunque la percepción de inseguridad disminuyó en las ciudades mexicanas, el 64.2% de las mujeres todavía considera peligroso vivir en su localidad, una proporción considerablemente mayor que entre los hombres.
HUMBERTO VÁZQUEZ
México registra una disminución en la percepción de inseguridad, pero el miedo no se vive de la misma manera entre mujeres y hombres. Mientras el 58.1% de la población adulta de las principales zonas urbanas considera inseguro vivir en su ciudad, entre las mujeres la cifra alcanza el 64.2%, frente al 50.6% de los hombres, una diferencia de 13.6 puntos porcentuales que evidencia la persistencia de una brecha de género.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), publicada el 23 de octubre por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la percepción general de inseguridad disminuyó respecto a junio de 2026, cuando se ubicaba en 59.8%, y también frente a septiembre de 2025, cuando alcanzó el 63%. Los resultados corresponden a personas mayores de 18 años que habitan en 91 áreas urbanas del país, por lo que no representan a toda la población nacional.
Aunque las cifras muestran una mejoría también para las mujeres, cuya percepción de inseguridad pasó del 68.2% en septiembre de 2025 al 64.2% en el mismo mes de 2026, la diferencia respecto a los hombres sigue siendo considerable. Esto significa que la reducción general del indicador no ha eliminado las desigualdades en la manera en que ambos grupos experimentan la seguridad en los espacios públicos.
Los cajeros automáticos ubicados en la vía pública encabezan los lugares donde la población manifiesta mayor inseguridad, con 68.7%, seguidos de las calles, con 61.8%; el transporte público, con 61.1%, y las carreteras, con 55.3%. Entre las mujeres, el temor es todavía mayor en determinados espacios: 75.9% considera inseguros los cajeros automáticos y 67.6% las calles, frente al 60.5% y 54.8% de los hombres, respectivamente.
La percepción de inseguridad también modifica las actividades cotidianas. Según el INEGI, el 40.7% de la población dejó de llevar objetos de valor por temor a sufrir un delito, el 38.8% cambió sus hábitos respecto a permitir que menores salgan sin compañía y el 35.8% modificó sus rutinas para caminar de noche cerca de su vivienda. Estos resultados reflejan cómo el temor a la delincuencia condiciona el uso de los espacios públicos y la libertad de movimiento.
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó la reducción de la percepción de inseguridad y reconoció que entre las mujeres el indicador continúa siendo más elevado. Señaló que todavía es necesario trabajar para disminuir esa diferencia, mientras las autoridades federales atribuyeron la mejoría general a los resultados de su estrategia de seguridad.
Los datos de la ENSU muestran que, aunque las ciudades registran una disminución en la percepción de inseguridad, las mujeres siguen manifestando mayor temor que los hombres. El desafío no consiste únicamente en reducir el indicador general, sino en cerrar una brecha que continúa marcando diferencias en la experiencia cotidiana de seguridad.