Alushe, KeMonito, Mascarita Sagrada, Espectrito y Microman forman parte de una historia singular de la lucha libre mexicana: personajes y luchadores de talla baja que conquistaron al público hasta convertirse en estrellas por derecho propio.
HUMBERTO VÁZQUEZ
En la lucha libre mexicana no hace falta medir dos metros para convertirse en gigante. Desde hace décadas, personajes y luchadores de talla baja han encontrado un lugar dentro de un espectáculo donde una máscara, un nombre y, sobre todo, el talento pueden transformar a cualquiera en ídolo.
Uno de los pioneros más entrañables fue Alushe, inseparable compañero de Tinieblas desde los años ochenta. Detrás de aquella máscara estuvo durante años Jesús Juárez Rosales, quien después alcanzaría todavía mayor popularidad como KeMonito, el pequeño personaje azul que acompañaba a los técnicos del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL). Sus vuelos y aparatosas caídas fuera del ring terminaron convirtiéndolo también en fenómeno de internet.
Pero los luchadores de talla baja no se limitaron a ser acompañantes. A principios de los noventa cobraron fuerza las llamadas Mini-Estrellas, una división que permitió demostrar que podían protagonizar combates completos con llaves, vuelos y rivalidades propias.
De aquella generación surgieron dos nombres fundamentales: Mascarita Sagrada, técnico inspirado en Máscara Sagrada que alcanzó una enorme popularidad dentro y fuera de México, y Espectrito, uno de sus grandes rivales, cuya máscara y personalidad de rudo lo convirtieron en otro referente de la categoría.
Con los años apareció una nueva generación. En 2017, el CMLL presentó formalmente su división de Micro Estrellas, donde destacó Microman, quien con apenas alrededor de un metro de estatura sorprendió por su velocidad, vuelos y capacidad luchística. A su lado aparecieron nombres como Chamuel y Gallito, llevando estos combates nuevamente a las grandes arenas.
Aunque suelen colocarse bajo una misma etiqueta, existe una diferencia: Alushe y KeMonito fueron principalmente acompañantes o mascotas del espectáculo; Mascarita Sagrada y Espectrito pertenecen a la tradición de las Mini-Estrellas, y Microman representa la generación de las Microestrellas.
De compañeros de los grandes ídolos a protagonistas de sus propias luchas, todos forman parte de una peculiar tradición que ha sobrevivido durante décadas. Porque si algo ha demostrado la lucha libre mexicana es que la estatura nunca ha determinado el tamaño de una estrella.