Durante siglos, el xoloitzcuintle ha sido considerado mucho más que un perro. Para los antiguos mexicas era un compañero espiritual capaz de guiar a las almas hacia el Mictlán, el mundo de los muertos. Ahora, las tradiciones que rodean a este animal forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México.
La declaratoria fue publicada el 27 de octubre en la gaceta oficial por el gobierno de Clara Brugada y entró en vigor este miércoles 28, en vísperas de las celebraciones de Día de Muertos. El decreto protege las leyendas, los conocimientos y las expresiones culturales relacionados con el xoloitzcuintle, no a la raza como patrimonio biológico.
La Secretaría de Cultura capitalina tendrá 180 días para elaborar un plan que permita preservar este legado, por lo pronto y a manera de celebración, lanzó Campo de Xolos: Bienvenidos a Izcuitlán, el primer festival dedicado al Xolo, que se lleva a cabo del 27 de octubre al 1 de noviembre en el Centro Histórico con actividades gratuitas para toda la familia.