Una nació en Alemania y lleva casi seis décadas fabricando vehículos en Puebla. La otra nació en México, reúne talento nacional en territorio poblano y apenas comienza el camino hacia su industrialización. Volkswagen y Olinia están separadas por décadas de historia, miles de empleos y cientos de miles de vehículos, pero juntas retratan dos momentos muy distintos de la industria automotriz en el estado.
ANDREA QUINTERO
Una cuenta con alrededor de 13 mil trabajadores entre sus plantas de Puebla y Silao, Guanajuato, y produjo 335 mil 716 vehículos en territorio poblano durante 2025. La otra reúne actualmente a 70 profesionistas y especialistas en Puebla, todavía no fabrica vehículos en serie y se prepara para dar el salto del desarrollo tecnológico a la producción industrial. Volkswagen representa una historia de inversión extranjera, manufactura, empleo y producción a gran escala. Olinia, en cambio, busca que México avance hacia el diseño, desarrollo, fabricación y comercialización de vehículos bajo una marca propia.
Volkswagen no nació en México. La marca es de origen alemán y su historia industrial en Puebla comenzó en la década de los sesenta. La planta poblana inició operaciones en 1967 y, casi seis décadas después, continúa como uno de los principales centros de producción de Volkswagen de México. Actualmente fabrica en Puebla los modelos Jetta, Taos y Tiguan Long Version. Tan solo durante 2025, de la planta poblana salieron 335 mil 716 vehículos.
En materia laboral, Volkswagen de México reporta alrededor de 13 mil trabajadores entre sus plantas de Puebla y Silao, Guanajuato. La compañía no publica en su ficha corporativa actual una cifra desglosada que permita conocer cuántos corresponden exclusivamente a Puebla.
Olinia parte desde un escenario completamente distinto. Todavía no existe una planta produciendo cientos de miles de unidades ni una plantilla industrial de miles de trabajadores. Su principal diferencia está en el origen del proyecto: Olinia es una marca mexicana concebida para desarrollar tecnología automotriz con capacidades nacionales.
El gobierno federal presentó el proyecto con el objetivo de crear una marca propia y desarrollar vehículos eléctricos accesibles para las necesidades de México. Puebla se convirtió en uno de los puntos centrales de ese desarrollo. El 20 de agosto de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que 70 profesionistas y especialistas trabajan diariamente en Puebla en el proyecto Olinia, con participación del Tecnológico Nacional de México, el Instituto Politécnico Nacional, la UNAM y otras instituciones públicas de educación superior.
Por ahora, esos 70 integrantes forman parte del equipo de desarrollo, por lo que todavía no deben contabilizarse como una plantilla industrial comparable con la de Volkswagen. La verdadera dimensión laboral de Olinia podrá conocerse cuando comience su fabricación.
La diferencia actual es enorme, pero también lo es el momento industrial en el que se encuentra cada proyecto. Volkswagen tiene casi seis décadas de operación en Puebla. Olinia apenas comienza su etapa de industrialización.
En agosto, el gobierno federal anunció una convocatoria, con participación de Nacional Financiera, para seleccionar aliados estratégicos públicos y privados que aporten capacidad industrial y comercial. El objetivo oficial es constituir una empresa sólida, con mayoría de capital mexicano, capaz de producir estos vehículos en el país. Por ello, uno de los datos que habrá que observar será cuántos empleos directos e indirectos podrá generar Olinia cuando pase de un equipo de especialistas a una línea de producción.
La brecha productiva también muestra las distintas etapas de ambas marcas. Volkswagen produjo 335 mil 716 vehículos en Puebla durante 2025. Olinia todavía no tiene producción comercial. Las primeras entregas del Olinia 1 están previstas para el verano de 2027, mientras que el modelo Olinia Carga busca llegar al mercado hacia finales del mismo año.
Sin embargo, el proyecto ya tiene una primera meta industrial: producir 10 mil unidades durante su primer año, de las cuales 8 mil ya están comprometidas, de acuerdo con el director del proyecto, Roberto Capuano. Posteriormente, la intención es escalar hasta 50 mil unidades anuales. El verdadero reto comenzará cuando Olinia tenga que pasar del prototipo y las primeras órdenes a una producción sostenida.
También existen diferencias importantes en el mercado al que apuntan. Volkswagen fábrica en Puebla vehículos integrados a una industria y una red comercial global. El Olinia 1, en cambio, fue concebido para trayectos cortos y necesidades específicas de movilidad en México.
El modelo tendrá capacidad para transportar hasta seis personas, autonomía superior a 125 kilómetros por carga, velocidad máxima de 50 kilómetros por hora y un precio anunciado desde 150 mil pesos, IVA incluido. Su batería podrá cargarse en un enchufe convencional y el gobierno federal calcula un costo de operación de aproximadamente 49 centavos por kilómetro, considerando una tarifa eléctrica de cuatro pesos por kilowatt hora. No pretende ser un Jetta mexicano ni una Tiguan eléctrica de bajo costo. Olinia apunta a otra categoría. Un minivehículo eléctrico accesible para desplazamientos urbanos y actividades productivas.
Pensar que Volkswagen representa únicamente el automóvil de combustión y Olinia el futuro eléctrico sería simplificar demasiado el panorama. La armadora alemana también modifica sus procesos productivos desde Puebla. En enero de 2025, inauguró la primera planta de pintura 100% eléctrica dentro del Grupo Volkswagen, como parte de su estrategia de transformación de los procesos de producción.
A esto se suma otro movimiento relevante: Volkswagen anunció oficialmente que la producción del Golf y del Golf Estate será trasladada a Puebla a partir de 2027. El estado podría vivir así dos procesos al mismo tiempo: una marca alemana que moderniza y amplía una presencia industrial construida durante casi seis décadas, y una marca mexicana que comienza a construir su propia historia productiva.
Durante décadas, Puebla ha sido uno de los grandes centros de manufactura automotriz de México. Volkswagen es parte fundamental de esa historia: inversión extranjera, cadenas de proveeduría, especialización laboral y producción a gran escala.
Olinia intenta añadir otra pieza a ese modelo: que México no solamente participe en la fabricación, sino también en el diseño, ingeniería, desarrollo tecnológico y propiedad de una marca automotriz propia. De hecho, el Olinia 1 fue presentado inicialmente con 50% de contenido nacional, con la meta oficial de elevar esa integración hasta 75% en 2030.
Hace casi 60 años, Puebla recibió a una marca alemana que terminaría convirtiéndose en parte central de su historia industrial. Ahora, en ese mismo estado, especialistas mexicanos trabajan en un vehículo concebido por instituciones nacionales y que deberá demostrar, a partir de 2027, si puede dar el salto hacia la producción comercial.
Uno ya cuenta su producción en cientos de miles de vehículos al año; el otro se prepara para fabricar sus primeras 10 mil unidades. Uno llegó desde Alemania y convirtió a Puebla en una pieza de su red automotriz mundial. El otro nació en México y busca demostrar que el país también puede diseñar, desarrollar y producir tecnología automotriz propia. Puebla ya demostró que sabe fabricar automóviles para el mundo; el siguiente desafío será comprobar si también puede ayudar a construir una marca mexicana capaz de competir desde la tecnología, la ingeniería y la producción nacional.