Mientras la Ex Hacienda de Chautla se llena de luces, leyendas y tradiciones, en la Sierra Norte cientos de familias encuentran una oportunidad para reconstruir su patrimonio tras las lluvias.
En Puebla, la vida se celebra de muchas maneras; algunas entre catrinas, flores y recuerdos de quienes partieron; otras, con la esperanza de volver a tener un hogar. Entre ambos escenarios, el gobernador Alejandro Armenta Mier encabezó actividades que reflejan dos rostros de la entidad: la riqueza de sus tradiciones y el esfuerzo por recuperar la tranquilidad de las familias que perdieron parte de su patrimonio a consecuencia de las lluvias de 2025.
Desde Chautla, la memoria reúne a las familias en la Sierra Norte; la esperanza tiene otro significado; volver a empezar sin el temor de perderlo todo ante una nueva temporada de lluvias. En Huauchinango, el gobernador Alejandro Armenta participó en la entrega de tarjetas de apoyo federal destinadas a 436 familias de nueve municipios, cuyas viviendas resultaron afectadas por las precipitaciones de 2025.
Los recursos, otorgados mediante la coordinación entre el Gobierno de México, encabezado por Claudia Sheinbaum, y las autoridades estatales, permitirán a las familias adquirir terrenos, comprar materiales de construcción o cubrir el enganche de una vivienda fuera de zonas de riesgo. La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) acompañará el proceso para orientar el uso de los apoyos y evitar que las personas regresen a lugares donde su seguridad pueda verse comprometida.
Las tarjetas corresponden a habitantes de Chiconcuautla, Honey, Naupan, Pahuatlán, Pantepec, Tlacuilotepec, Tlaxco, Xicotepec y Zihuateutla. Durante el encuentro, Armenta recordó las labores de rescate realizadas durante la emergencia, cuando llegaron a operar 11 helicópteros para auxiliar a comunidades incomunicadas. También reiteró que continuará la búsqueda de Liam, el menor que permanece desaparecido tras la contingencia.
Las historias de Ernestina Tolentino María, Berta Muria, Enrique Sánchez Anaya y Arisbeth Ortega Sánchez, quienes compartieron sus experiencias durante la entrega, pusieron rostro a las pérdidas ocasionadas por las lluvias y a las expectativas que acompañan estos recursos. Para las familias beneficiarias, el apoyo representa la posibilidad de recuperar estabilidad y construir un patrimonio en condiciones más seguras.
Y porque en Puebla también hay espacio para celebrar la vida, honrar a quienes partieron y mantener vivas las tradiciones, desde la Ex Hacienda de Chautla, en San Salvador El Verde, el mandatario recorrió el festival Catrineras 2026: La memoria nos reúne. Entre escenarios iluminados, leyendas y expresiones artísticas, convivió con visitantes, se tomó fotografías con las familias y conoció el trabajo de artesanas y artesanos poblanos. Durante su visita, recorrió espacios como el Mundo Terrenal, el Camino al Más Allá, el Paseo de las Almas y el Foro Artístico.
Pero aquí los muertos no son los únicos que tienen protagonismo. Las manos que mantienen vivas las tradiciones también se roban las miradas. Elizabeth Espinoza, originaria de Chigmecatitlán, presentó sus creaciones de palma; José Luis Sánchez exhibió instrumentos prehispánicos elaborados con barro, mientras María Gloria Sánchez compartió su talento en la alfarería. Para ellos, el festival representa una oportunidad de mostrar sus conocimientos, preservar la herencia cultural y generar ingresos para sus familias.
Y como parece que ni las catrinas tienen prisa por despedirse, el festival extenderá sus actividades hasta el 8 de noviembre. La celebración ya superó los 120.000 visitantes, de acuerdo con el Gobierno estatal, y mantendrá sus puertas abiertas de 13:00 a 23:00 horas, con atractivos como el Castillo iluminado, la Casa del Terror y los corredores gastronómicos y artesanales. La entrada general cuesta 50 pesos y la tarifa preferencial es de 20 pesos.
Así, entre el recuerdo de quienes ya no están y la posibilidad de reconstruir lo que parecía perdido, Puebla atraviesa días marcados por la memoria y los nuevos comienzos. Porque preservar las tradiciones también significa cuidar a las familias que las mantienen vivas, y mientras unas se reúnen para celebrar su historia, otras buscan recuperar el lugar donde podrán seguir escribiéndola.