
No es una metáfora, mucho menos un chiste, el Emú es considerada como el ave que salió victoriosa de una guerra contra la milicia australiana, en un contexto dominado por lo que podríamos llamar un “Conflicto de intereses”. No obstante, antes de llegar a esa parte de la historia ¿Qué es el emú?. Conoce a la segunda ave más grande de todo el planeta Tierra.
Conocido científicamente como Dromaius Novaehollandiae , esta ave se cataloga como una de las tantas que no pueden volar, sin embargo, también es la más grande de toda Australia, siendo las hembras las más grandes, y así mismo la segunda más grande de todo el mundo alcanzando hasta 1.9 metros de altura, además también pertenece al grupo de aves corredoras, una de las especies más primitivas que han llegado hasta nuestros días.
En este sentido comparte una línea evolutiva muy similar a las avestruces, kiwis, y ñandúes. No obstante, a diferencia de sus primas lejanas, el Emú es un ave muy común de ver casi en cualquier sitio de Australia, incluso se han establecido granjas para su crianza comercial. Es un ave tan emblemática e importante para esa nación que incluso, junto con el canguro, figuran en el escudo nacional representativo de Australia — aunque no en su bandera—.
Habita la mayor parte del continente y suelen desplazarse solo cuando encuentran mejores condiciones climáticas para subsistir, así como mejores recursos para alimentarse y reproducirse. Cabe mencionar que su dieta se basa principalmente en frutas, semillas, brotes de plantas, insectos y otros animales pequeños, así como excrementos de algunos animales.
En cuanto a su reproducción, macho y hembra suelen entablar un periodo de cortejo de hasta cinco meses, en el que además de construir el nido, preparan la puesta de sus huevos, los cuáles son muy característicos por su tono verde azulado oscuro. No obstante, a diferencia de muchas especies, es la hembra quien elige a su pareja. Aunque suelen ser dóciles, cuando llega la etapa de incubación los machos se tornan muy defensivos para proteger el nido, ya que es él quien se encarga de incubar los huevos pasando a veces largo tiempo sin alimentarse, beber agua o incluso defecar.
Cuando nacen, los polluelos suelen permanecer juntos durante cuatro meses junto al macho hasta que se independizan después del medio año de crecimiento. Es en este tiempo que de esas particulares rayas blancas de ejemplares jóvenes desaparecen para tomar el pardo plumaje tan característico de su etapa adulta.
Además, suelen comunicarse con sonidos similares a un gruñido profundo y algunos otros que emulan a una especie de percusión, los cuales retumban a través de una bolsa que tienen alrededor del cuello. Es tal la potencia de estos sonidos que es posible escucharlos a más de dos kilómetros de distancia.
Su plumaje pardo, aunque no tan aliñado, es de suma importancia no sólo para cubrirse del sol y regular su temperatura corporal, sino también como uno de sus mecanismos de defensa debido a la rigidez de sus plumas, las cuales pueden sacudir con esmero si desean ahuyentar a depredadores. Sin embargo, en última instancia también hacen uso de sus fuertes patas garradas.
Pero su verdadero fuerte son sus piernas, que no sólo le permiten correr y trotar hasta 48 kilómetros por hora, por un tiempo prolongado, sino que gracias a la anatomía integral de piernas y patas, sus músculos son lo suficientemente fuertes como para permitirles dar grandes saltos despegando su cuerpo hasta 2.1 metros de forma vertical. Esto sumado a su asombrosa vista y agilidad, los hacen un blanco complicado para sus depredadores.
De hecho, existe una reconocida, pero bastante curiosa, “guerra” que refleja las enormes capacidades de este animal frente a la adversidad, conocida como “La Gran Guerra del Emú”. Un escenario más cómico de lo que suena pues, la conclusión derivó en burlas y risas por parte de los pobladores.
Alrededor de 1932, después de la Primera Gran Guerra, cientos de veteranos fueron beneficiados con parcelas de tierra para reintegrarse a la sociedad y fomentar su desarrollo a través del cultivo de trigo, aportando así mismo proporcionando alimento al resto del país.
No obstante, es aquí donde entra nuestro emplumado amigo, pues, debido a las circunstancias sociales y políticas de la época, sumados a la naturaleza del entorno, la situación de los granjeros no fue muy benéfica, mucho menos amable. Conejos y dingos invadían los huertos, pero no fue sino con la llegada del emú que el agua del vaso terminó por derramarse.
Fue tal la frustración de este sector poblacional que decidieron acabar de una vez por todas por ese gran enemigo para sus cosechas, que de por sí eran pocas. Más de 20 mil emus igual de hambrientos buscaban saciar sus necesidades alimenticias, y la respuesta de los habitantes fue acudir al ministerio de defensa para hacer algo al respecto. Veteranos y soldados armados unieron fuerzas con ametralladores para librarse de aquella supuesta plaga.
Nada pudo resultar más sorprendente que los hechos de aquella campaña de humanos contra emúes pues, no sólo se enfrentaron a la gran velocidad y agilidad de aquellas aves cuasi prehistóricas, sino a su amplio número, además los soldados bípedos no contaban con la enorme capacidad de resistencia de aquellos ovíparos colosales, que fueron capaces de soportar varios tiros y seguir corriendo pesea a las heridas.
Como si supieran de qué se trataba, las aves se dispersaban para evitar los disparos de sus contrincantes, incluso se cuenta que, en determinadas ocasiones, para buena fortuna del bando emplumado, las ametralladoras llegaron a atascarse en los momentos más inesperados. Consolidando finalmente dos días de esta llamada guerra, que terminó con una victoria casi cómica por parte del bando Emú y una derrota casi denigrante para aquellos que subestimaron la inteligencia dotada por la naturaleza.
Hoy, el emú es una de las aves más queridas y protegidas dentro del continente australiano, no sólo por su importancia en el ecosistema como dispersores de semillas de plantas nativas y control de plagas,, sino también por ser un ejemplo vivo de cultura social como símbolo e incluso como proveedores de alimento y recursos a la población.
EMILIANO RUIZ