Ciudad de México a martes 3 de noviembre de 2026 | 1:56 pm
Inicio | Del tantito al montón: Así medimos los mexicanos

Del tantito al montón: Así medimos los mexicanos

Del tantito al montón: Así medimos los mexicanos
FOTO: POPULUSMX
HUMBERTO VÁZQUEZ

En México no necesitamos básculas, reglas ni calculadoras para medir las cosas. Nos basta con un chorrito, una pizca, un puñito o un montón, cantidades que nadie puede precisar, pero que todos parecen entender.

En México tenemos nuestro propio sistema de medidas, uno que no aparece en los libros de matemáticas ni está reconocido por ninguna institución científica, pero funciona de maravilla en las cocinas, los mercados y las conversaciones familiares. Aquí las cantidades se calculan a ojo de buen cubero y pueden ir desde un tantito hasta un montón, dependiendo de quién las mida y de qué tan generoso se sienta.

Por ejemplo, cuando una abuela prepara la comida, las recetas suelen incluir un puñito de sal, una pizca de comino, un chorrito de aceite y agua, la que vaya necesitando. Si alguien pregunta cuánto representa exactamente cada cantidad, la respuesta puede ser todavía más desconcertante: “Pues ahí le vas tanteando”. Y lo curioso es que muchas veces el platillo termina quedando delicioso.

El problema comienza cuando intentamos establecer diferencias entre un poquito, un tantito y un poquititito. Aunque parecieran sinónimos, en el imaginario mexicano cada uno representa una cantidad distinta. Y todavía existe el “nomás una embarradita”, que puede aplicarse a los frijoles, la crema, la mantequilla y hasta al maquillaje.

También tenemos medidas que dependen del recipiente. Una cucharadita no necesariamente equivale a una cuchara medidora, porque puede ser copeteada, rasa o “bien servida”. Lo mismo sucede con el puño, cuya capacidad cambia considerablemente dependiendo del tamaño de la mano de quien lo utilice.

En el otro extremo aparecen el montón, el montonal y el titipuchal, expresiones que sirven para indicar abundancia sin necesidad de contar absolutamente nada. Alguien puede tener un montón de trabajo, un titipuchal de pendientes o un madral de problemas, aunque jamás sepa traducir esas cantidades a números.

Y si de cantidades hablamos, pocas expresiones resultan tan mexicanas como “un chingo”, una unidad de medida que puede representar desde una cantidad considerable hasta algo prácticamente infinito. Todo depende del contexto, la entonación y, por supuesto, de la confianza entre quienes conversan.

Pero nuestro ingenio no se limita a los ingredientes o los objetos. También medimos el tiempo con una precisión bastante cuestionable. “Ahorita”, “ahoritita” y “ahorita vengo” pueden representar unos segundos, media hora o un periodo indefinido. Y cuando alguien promete llegar “en cinco minutitos”, más vale no comenzar a contar.

Este peculiar sistema de medidas forma parte de la riqueza del español que hablamos en México. Los diminutivos, las exageraciones y las expresiones populares permiten comunicar cantidades aproximadas mediante referencias compartidas, aunque su interpretación cambie de una persona a otra.

Al final, quizá la única regla verdaderamente universal de las medidas mexicanas sea que ninguna necesita ser exacta. Porque aquí podemos cocinar con una pizca, esperar un ratito, gastar un dineral y querer a alguien un montón. Y todo sin sacar la calculadora.

Noticias recientes

Encuestas recientes

Noticias, encuestas y opinión pública en un solo medio digital. Información que conecta.
Populus MX © 2026. Todos los derechos reservados
About Aviso de Privacidad Derecho de Réplica