
El Gobierno de México puso en marcha una estrategia de largo plazo para recuperar los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula, considerados entre los cuerpos de agua con mayores niveles de contaminación del país, mediante obras de saneamiento, restauración ambiental y control de descargas industriales y domésticas.
Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, explicó que el proyecto busca atender una deuda histórica provocada por décadas de crecimiento urbano desordenado, descargas de aguas residuales sin tratamiento, actividad industrial fuera de norma y acumulación de basura y sedimentos.
La recuperación de estas cuencas forma parte del compromiso 92 de la administración federal y contempla una inversión superior a los 20 mil millones de pesos durante el sexenio. Sin embargo, entre 2025 y 2026, el Gobierno de México ha canalizado alrededor de 2 mil 500 millones de pesos a las primeras acciones.
El programa tiene un alcance estimado de 25 millones de personas en 10 estados y 61 municipios. Actualmente existen 93 proyectos concluidos, en ejecución o programados para comenzar durante 2026.
Tres cuencas bajo atención prioritaria
El sistema Lerma-Santiago es el más extenso y complejo de los tres. Tiene una longitud aproximada de mil 360 kilómetros y atraviesa territorios del Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Nayarit, donde se calcula que viven más de 21 millones de personas.
El río Tula recorre alrededor de 191 kilómetros entre el Estado de México e Hidalgo y tiene influencia directa en comunidades que concentran cerca de 800 mil habitantes.
Por su parte, el Atoyac se extiende a lo largo de 162 kilómetros en Puebla y Tlaxcala, con una población beneficiada estimada en 3.7 millones de personas.
De acuerdo con las autoridades federales, la selección de estas cuencas se realizó con base en diagnósticos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua. El saneamiento de los tres ríos forma parte del Plan Nacional Hídrico presentado por el gobierno federal.
Miles de descargas y tiraderos bajo inspección
Como parte del diagnóstico, personal del sector ambiental ha recorrido más de 340 kilómetros y tomado muestras en 322 puntos para evaluar la calidad del agua.
Las autoridades revisan 3 mil 202 descargas industriales y tienen identificadas alrededor de 460 empresas con potencial contaminante. También fueron localizados 479 tiraderos clandestinos y se determinó que 22 por ciento del suelo dentro de las zonas analizadas enfrenta riesgo de deforestación.
La estrategia se sostiene sobre tres componentes: estudiar cada río como parte de una cuenca completa, aplicar soluciones basadas en la naturaleza —como humedales y restauración de riberas— y coordinar a todas las instituciones ambientales federales con los gobiernos estatales, municipios y comunidades.
Las metas centrales son mejorar la calidad del agua, recuperar los ecosistemas, reducir el riesgo de inundaciones y lograr que las poblaciones vuelvan a relacionarse de manera segura con los ríos.
Obras para rescatar el Atoyac
En el caso del río Atoyac, la Comisión Nacional del Agua interviene un tramo de 63 kilómetros y construye aproximadamente 12 kilómetros de infraestructura para reutilizar agua tratada en actividades agrícolas.
También comenzaron trabajos en cuatro plantas de tratamiento, labores de desazolve y acciones de reforestación en más de mil hectáreas.
El proyecto permitirá reorganizar más de 300 descargas que llegaban directamente al río y retirar alrededor de 310 tiraderos clandestinos. En febrero de 2026, la Semarnat y la Conagua supervisaron los avances de restauración de la cuenca del Alto Atoyac y las obras programadas para este año.
Retiran lirio y rehabilitan infraestructura en el Tula
En la cuenca del río Tula se han retirado aproximadamente 110 mil metros cúbicos de lirio acumulado en la presa y se realizan labores de fumigación para controlar la proliferación del mosquito culex.
El plan incluye la rehabilitación y ampliación de infraestructura de tratamiento vinculada con la Comisión Federal de Electricidad, así como la instalación de colectores para captar aguas residuales antes de que sean vertidas en el cauce.
También se efectuarán trabajos de desazolve, estabilización de taludes erosionados y delimitación de zonas federales para recuperar la capacidad hidráulica del río y reducir riesgos durante la temporada de lluvias.
Lerma-Santiago reporta avances en plantas de tratamiento
La restauración del sistema Lerma-Santiago comenzó con intervenciones en Jalisco. Actualmente se trabaja en seis plantas de tratamiento de aguas residuales, mientras que otras siete reciben sistemas auxiliares abastecidos con paneles solares.
El Gobierno de México informó previamente que durante 2026 se destinarían más de mil 350 millones de pesos a esta cuenca, después de una inversión superior a 408 millones de pesos realizada en 2025.
Además del tratamiento del agua, el proyecto contempla recuperar espacios cercanos a los cauces para convertirlos en áreas públicas y acercar nuevamente a las familias a entornos restaurados.
El proyecto se ampliará a otras regiones
Aunque la estrategia comenzó con el Atoyac, el Lerma-Santiago y el Tula, el gobierno federal ya desarrolla acciones en los ríos Tijuana, La Sabana, Nogales y Sonora.
En Tijuana se reconstruyen colectores, plantas de bombeo y sistemas de conducción para impedir que las aguas contaminadas lleguen al cauce. En Acapulco se realizan trabajos de desazolve en el río La Sabana, obras de protección en zonas afectadas por huracanes y construcción de infraestructura sanitaria en distintos arroyos.
Para el río Nogales se proyectan dos plantas de tratamiento, la reubicación de colectores y la habilitación de un cárcamo de bombeo. En Sonora, las autoridades preparan sistemas de desinfección como parte de una etapa adicional del programa.
Claudia Sheinbaum explicó que la contaminación de los ríos proviene principalmente de drenajes municipales conectados directamente a los cauces, industrias que incumplen las normas ambientales, tiraderos de basura y acumulación de sedimentos.
Para detener esas fuentes de contaminación se construyen drenajes marginales que captarán las aguas residuales y las conducirán hacia plantas de tratamiento. También se aplicarán procesos biológicos de descontaminación y jornadas comunitarias de limpieza y reforestación.
El objetivo, señaló el gobierno federal, es que el saneamiento no se limite a limpiar el agua, sino que permita recuperar los ecosistemas, proteger la salud de las comunidades y garantizar el derecho humano a vivir en un medio ambiente sano.