
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) obtuvo una contundente victoria en las elecciones para renovar el Congreso de Coahuila al quedarse con los 16 distritos de mayoría relativa en disputa, un resultado que fortalece el control político del partido en la entidad gobernada por Manolo Jiménez Salinas.
De acuerdo con los resultados preliminares del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), la coalición PRI-Unidad Democrática de Coahuila (UDC) alcanzó el 55% de la votación, equivalente a más de 684 mil sufragios, en una jornada que registró una participación ciudadana superior al 50%.
La elección, considerada la única contienda estatal del país durante 2026, permitió la renovación de las 25 diputaciones que integran el Congreso local. Al cierre de los cómputos preliminares, Morena y aliado (PT) quedaron lejos de disputar alguno de los distritos, quedándose en segundo lugar con el 24.6% de los votos, mientras que el PAN registró uno de los peores resultados de su historia en la entidad al obtener apenas el 2.0% de los votos, por lo que pierde su registro.
Un hecho que no sólo evidencia la solidez partidista al interior de Coahuila sino también un horizonte que se dibuja desde aquel proceso de renovación partidista por parte del PAN, y que ratifica la fuerza del blanquiazul al buscar contender sin alianzas con el tricolor. Si bien la intención del PAN era reestructurar su imagen y redireccionar el sendero político propio, este suceso denota un muro bastante claro, que el partido está encarando en las distintas contiendas y que le podrían dificultar su paso a instaurarse como una parte fuerte de la oposición al régimen actual.
Sin embargo, el triunfo priista también estuvo acompañado por señalamientos de Morena, partido que denunció presuntas irregularidades relacionadas con la compra y coacción del voto mediante un esquema que denominó “QRgate”, por lo que la dirigencia morenista, Ariadna Montiel, anunció que presentará recursos legales ante diversas instancias electorales y financieras para investigar el origen de los recursos utilizados durante la campaña.
Además, las encuestas nacionales continúan mostrando un panorama adverso para el partido tricolor. De acuerdo con una medición de El Financiero realizada en 2025, el PRI es actualmente el partido político con peor percepción ciudadana a nivel nacional.
El estudio señala que el 85% de los encuestados tiene una opinión desfavorable del partido, mientras que apenas el 11% expresó una valoración positiva. En contraste, Morena registró una aprobación del 64% y una opinión negativa del 28%.
Incluso entre las fuerzas de oposición, el PRI aparece rezagado frente a otras opciones políticas. Movimiento Ciudadano obtuvo una aprobación del 30%, mientras que el PAN alcanzó el 12%.
Aunque la victoria fue celebrada por la dirigencia nacional encabezada por Alejandro Moreno Cárdenas como una muestra de fortaleza rumbo a las elecciones próximas, diversos indicadores sugieren que el resultado debe interpretarse dentro del contexto particular de Coahuila.
La entidad ha sido históricamente uno de los principales bastiones del PRI y mantiene una estructura territorial consolidada que le ha permitido conservar sin interrupciones importantes espacios de poder incluso después de perder la Presidencia de la República y varias gubernaturas en el país.
Cabe mencionar que esta base tan sólida, es vista desde el punto de vista analítico como una estrategia bien consolidada en torno a una sinergia constante entre el la instancia estatal y el partido en la gestión que, aunque es cuestionada por la posible ausencia de una auténtica pluralidad de panoramas políticos, se instituye, como lo menciona el politólogo Carlos Castañón, como “una maquinaria bien aceitada”.
Así mismo, el panorama actual en torno a la aprobación ciudadana suma mucho a esta perspectiva, pues el hecho de ratificar a Coahuila como el estadio con mayor seguridad en toda la República Mexicana, es un reflejo del trabajo coordinado proveniente del actual titular estatal, Manolo Jiménez, motivo que, Castañón, indica como una ratificación de la agenda política del Gobernador y por consiguiente del partido, por parte de la ciudadanía.
Estos datos evidencian una paradoja política: mientras el PRI logró una victoria contundente en Coahuila gracias a su arraigo local y a una estructura electoral sólida, su imagen nacional continúa enfrentando importantes niveles de rechazo entre la ciudadanía.
Por ello, especialistas consideran que el resultado coahuilense representa más una muestra de la fortaleza regional del priismo en uno de sus últimos bastiones que un indicio de una recuperación nacional del partido.
El triunfo en Coahuila brinda oxígeno político a la dirigencia encabezada por Alejandro Moreno. Sin embargo, el verdadero desafío para el partido tricolor será traducir ese éxito local en una mejora de su posicionamiento nacional, un terreno donde las encuestas continúan ubicándolo entre los partidos con menor respaldo ciudadano.