Ciudad de México a lunes 31 de agosto de 2026 | 12:29 am
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¡Liberen a Mincho!

¡Liberen a Mincho!
Foto: Wikimedia

¡Liberen a Mincho!

El delfín que inspiró la ley contra los espectáculos con mamíferos marinos, sigue atrapado en un tanque en Cancún, enfermo y bajo resguardo de las autoridades. El nombre de Mincho está ligado a una de las reformas ambientales más importantes de los últimos años en México. En 2020, el delfín sufrió un accidente durante una acrobacia en el delfinario del Hotel Barceló, en la Riviera Maya cuando después de un salto cayó sobre una plancha de concreto fuera de la piscina. El veterinario recomendó reposo a Mincho, pero los administradores del parque acuático no hicieron caso poniéndolo a trabajar al día siguiente. Además, de acuerdo con la investigación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), el incidente no fue reportado oportunamente a la autoridad. Años después, la dependencia también documentó que el delfín tenía problemas de visión cuando ocurrió el accidente.

En 2025, PROFEPA determinó que el establecimiento operaba con diversas irregularidades y finalmente impuso la clausura total y definitiva del Dolphinaris Barceló. La indignación pública ante el suceso eventualmente impulsó una reforma que en 2025 prohibió la utilización de mamíferos marinos para actividades de entretenimiento en nuestro país. Así, el 16 de julio de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma a la Ley General de Vida Silvestre que modificó, entre otros, el artículo 60 Bis. La legislación prohibió la posesión y utilización de mamíferos marinos para actividades distintas de las expresamente permitidas, principalmente investigación científica y conservación. La reforma es conocida popularmente como Ley Mincho, en homenaje al delfín cuyo caso se convirtió en símbolo de esta lucha.

Ojalá este fuera el final feliz de la historia, pero lo cierto es que al igual que cuando se prohibió la explotación de animales en los circos, el reto siempre es qué hacer con los animales que, tras años de cautiverio, no es posible regresar a su hábitat natural. La ley señala que los propietarios de cetáceos bajo cuidado profesional tienen un plazo para ser reubicados en corrales marinos o en alguno de los supuestos previstos por la ley, de acuerdo con protocolos de traslado establecidos por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. La norma también contempla la posibilidad de evaluar la liberación de ejemplares que puedan ser candidatos. La Ley Mincho, por lo tanto, no significó que los cientos de delfines que ya vivían en instalaciones privadas pudieran ser liberados inmediatamente al océano.

En octubre de 2025, Mincho fue retirado del delfinario del Hotel Barceló y tras ser asegurado por PROFEPA fue enviado a las instalaciones de Dolphin Discovery Ventura Park en Cancún, junto con otros ocho delfines. Desde entonces, el futuro de los nueve ejemplares se ha convertido en un nuevo conflicto entre autoridades, empresas y organizaciones defensoras de los animales.

La situación de Mincho es particularmente delicada. Informes difundidos en 2026 señalan que el delfín, de alrededor de 38 años, perdió la vista y presenta un carcinoma que afecta una parte importante de su lengua. También se ha señalado que su estado de salud es uno de los factores que han impedido trasladarlo a un corral marino, ya que es imposible regresarlo al océano después de haber pasado gran parte de su vida bajo cuidado humano. Sobre los nueve delfines de Cancún, la PROFEPA ha señalado recientemente que los ejemplares ya han sido estabilizados médicamente, pero que solamente seis son candidatos para iniciar un proceso de reubicación. El procedimiento podría tomar varios meses. Mincho está entre los animales cuyo estado es considerado especialmente crítico.

Un debate que la Ley Mincho todavía no resuelve

Organizaciones animalistas han denunciado que los nueve ejemplares viven en condiciones inadecuadas y han exigido su traslado a corrales marinos o santuarios. También han planteado que, para los animales gravemente enfermos, debe discutirse la posibilidad de una muerte digna. La PROFEPA, por su parte, ha reconocido que muchos de estos animales viven en condiciones muy diferentes a las de su hábitat natural y que México todavía carece de la infraestructura necesaria para recibirlos en santuarios especializados. La autoridad también ha señalado que una eventual eutanasia tendría que formar parte de un debate basado en criterios de bienestar animal y evaluación médica. Mientras tanto, Mincho y sus compañeros siguen en Cancún dentro de albercas de concreto y agua clorada. El tiempo corre en contra de Mincho pero tiene a las mexicanas y mexicanos a su favor. Si te interesa ayudarlo puedes firmar la petición en change.org: https://www.change.org/p/trasladen-a-los-nueve-delfines-de-ventura-park-a-corrales-marinos/psf/promote_or_share

En 2025, PROFEPA determinó que el establecimiento operaba con diversas irregularidades y finalmente impuso la clausura total y definitiva del Dolphinaris Barceló. La indignación pública ante el suceso eventualmente impulsó una reforma que en 2025 prohibió la utilización de mamíferos marinos para actividades de entretenimiento en nuestro país. Así, el 16 de julio de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma a la Ley General de Vida Silvestre que modificó, entre otros, el artículo 60 Bis. La legislación prohibió la posesión y utilización de mamíferos marinos para actividades distintas de las expresamente permitidas, principalmente investigación científica y conservación. La reforma es conocida popularmente como Ley Mincho, en homenaje al delfín cuyo caso se convirtió en símbolo de esta lucha.

Ojalá este fuera el final feliz de la historia, pero lo cierto es que al igual que cuando se prohibió la explotación de animales en los circos, el reto siempre es qué hacer con los animales que, tras años de cautiverio, no es posible regresar a su hábitat natural. La ley señala que los propietarios de cetáceos bajo cuidado profesional tienen un plazo para ser reubicados en corrales marinos o en alguno de los supuestos previstos por la ley, de acuerdo con protocolos de traslado establecidos por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. La norma también contempla la posibilidad de evaluar la liberación de ejemplares que puedan ser candidatos. La Ley Mincho, por lo tanto, no significó que los cientos de delfines que ya vivían en instalaciones privadas pudieran ser liberados inmediatamente al océano.

En octubre de 2025, Mincho fue retirado del delfinario del Hotel Barceló y tras ser asegurado por PROFEPA fue enviado a las instalaciones de Dolphin Discovery Ventura Park en Cancún, junto con otros ocho delfines. Desde entonces, el futuro de los nueve ejemplares se ha convertido en un nuevo conflicto entre autoridades, empresas y organizaciones defensoras de los animales.

La situación de Mincho es particularmente delicada. Informes difundidos en 2026 señalan que el delfín, de alrededor de 38 años, perdió la vista y presenta un carcinoma que afecta una parte importante de su lengua. También se ha señalado que su estado de salud es uno de los factores que han impedido trasladarlo a un corral marino, ya que es imposible regresarlo al océano después de haber pasado gran parte de su vida bajo cuidado humano. Sobre los nueve delfines de Cancún, la PROFEPA ha señalado recientemente que los ejemplares ya han sido estabilizados médicamente, pero que solamente seis son candidatos para iniciar un proceso de reubicación. El procedimiento podría tomar varios meses. Mincho está entre los animales cuyo estado es considerado especialmente crítico.

Un debate que la Ley Mincho todavía no resuelve

Organizaciones animalistas han denunciado que los nueve ejemplares viven en condiciones inadecuadas y han exigido su traslado a corrales marinos o santuarios. También han planteado que, para los animales gravemente enfermos, debe discutirse la posibilidad de una muerte digna. La PROFEPA, por su parte, ha reconocido que muchos de estos animales viven en condiciones muy diferentes a las de su hábitat natural y que México todavía carece de la infraestructura necesaria para recibirlos en santuarios especializados. La autoridad también ha señalado que una eventual eutanasia tendría que formar parte de un debate basado en criterios de bienestar animal y evaluación médica. Mientras tanto, Mincho y sus compañeros siguen en Cancún dentro de albercas de concreto y agua clorada. El tiempo corre en contra de Mincho pero tiene a las mexicanas y mexicanos a su favor. Si te interesa ayudarlo puedes firmar la petición en change.org: https://www.change.org/p/trasladen-a-los-nueve-delfines-de-ventura-park-a-corrales-marinos/psf/promote_or_share

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