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El Mandril, un primate muy colorido

El Mandril, un primate muy colorido

El mandril ¿Famoso por su nombre o famoso por la compañía del ratón?. Esta especie tan particular es probablemente uno de los integrantes más reconocidos en la familia de los monos gracias a su colorida anatomía y su inspiración para la creación de uno de los personajes más memorables en el mundo de las películas animadas.

De personalidad tímida, territorial y sumamente inteligente, el Mandrillus sphinx o simplemente como Mandril, es un primate que pertenece a la familia de los Cercopithecidae, lo que científicamente se refiere a que forma parte de las especies llamadas comúnmente como “Monos del Viejo Mundo”. Esto significa que otros de sus parientes como los babuinos y los colobos, entre otros, son nativos de continentes como Asia y África.

No obstante, los mandriles habitan principalmente las selvas tropicales de África Ecuatorial, que abarca territorios como República Democrática del Congo, Camerún y Guinea Ecuatorial, los cuáles se caracterizan por la vastedad en su ecosistema selvático tropical.

Adaptados a estos entornos húmedos, estos monos desarrollaron largos brazos y fuertes piernas con los que pueden recorrer grandes distancias sobre tierra, además de ayudarles ampliamente a trepar árboles, ya sea para conseguir alimento o para encontrar un buen sitio para descansar noche con noche. Además consolidan al menos dos particularidades que los distinguen entre todas las especies de simios que habitan el  “Viejo Mundo”.

Por un lado, los mandriles son considerados los monos más grandes en todo el mundo —exceptuando por supuesto a los grandes simios como gorilas y orangutanes, que pertenecen a una especie distinta—. Dependiendo del sexo, los mandriles pueden alcanzar tamaños de 55 a 110 centímetros de alto; además alcanzan un peso que ronda entre los 11 y los 33 kilos.

Sin embargo, este tamaño tiene una razón de ser pues, al ser un tipo de mono que pasa la mayor parte del tiempo en tierra firme, su estructura ósea y muscular se adaptó para hacer frente a la vulnerabilidad que esto representaba, desarrollando la capacidad de defensa ante sus depredadores, lo que se suma a los enormes colmillos que pueden servir tanto para comunicarse, como para mostrarse intimidantes.

Además estos rasgos cumplen con una función social, ya que usualmente el macho más grande suele ser el que tiene más posibilidades reproductivas ante otros de menor tamaño, imponiendo dominancia con los de su especie.

Por otro lado, sus inconfundibles y vibrantes colores, que suelen ser más intensos en los machos. Desde el azul y el rojizo que se extiende de su hocico a la nariz, hasta su perilla amarilla y la coloración tan característica de sus nalgas, que se matizan entre el rosa, el rojo, el azul y el púrpura. En este sentido, la coloración depende mucho de la testosterona de los miembros del grupo, ya que, si estos niveles aumentan, algunas partes aumentan la intensidad de su pigmento.

Aunque esta es una característica mucho más común en aves, algunos especialistas atribuyen esta pigmentación tan llamativa a una necesidad desde la extrema competencia social entre ellos, pues vale la pena mencionar que los mandriles suelen cohabitar en grupos que han registrado de 620 individuos, hasta un máximo de 1300 mandriles en una sóla comunidad. Estos conjuntos sociales suelen estructurarse por varios grupos pequeños.

Es en estos grupos donde surgen ciertos roles sociales donde  machos y hembras se reparten el trabajo alimenticio: mientras los primeros buscan comida en el suelo, las hembras se adentran entre los follajes arbóreos. De hecho, es gracias un tipo de bolsas que su especie ha desarrollado al interior de su boca, que pueden almacenar la comida para su posterior consumo.

Cabe mencionar que la dieta de todos y cada uno de ellos es omnívora, llevando una dieta que se compone de frutas, semillas, hojas y hongos, tal como insectos, ranas, lagartos y ocasionalmente pequeños mamíferos. Gracias a este sistema alimenticio, los mandriles se convierten en una importante fuente de salud para los ecosistemas en que habitan, gracias a la dispersión de semillas y el control de plagas.

Como dato curioso, es que, para la creación del famoso personaje de “El Rey León”, Rafiki, el mandril fue una clara inspiración para los animadores. Su actitud extravagante, sabia y tan particular, se reflejan en la particular anatomía y las supuestas implicaciones místicas que le atribuyeron las culturas de África Central y Occidental.

A pesar de sus maravillas y gran inspiración para dar vida a uno de los personajes más entrañables de Disney, y que no es un animal con muchos depredadores, el mandril se encuentra en la Lista roja de la Unión Internacional  para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lo que implica un alto riesgo de extinción derivado de la pérdida de hábitat y la caza furtiva.

Esto ratifica la importancia de continuar fomentando la protección, limitada únicamente a la fauna, sino de los ecosistemas en que ellos habitan y de los que el ser humano, finalmente, también depende.

EMILIANO RUIZ

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