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Segundos que cambian la vida: la alerta sísmica en México

Segundos que cambian la vida la alerta sísmica en México

El pasado 24 de junio, Venezuela enfrentó una de las tragedias naturales más devastadoras de los últimos años. Dos poderosos sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5, sorprendieron al país y dejaron un saldo de al menos 1,719 personas fallecidas (hasta ahora) además de miles de heridos y severos daños materiales.  

Aunque ningún país puede evitar que ocurra un terremoto, sí existen herramientas capaces de reducir el número de víctimas. México lo sabe mejor que nadie. Después de vivir algunos de los terremotos más devastadores de su historia, especialmente el del 19 de septiembre de 1985, el país apostó por desarrollar una tecnología que hoy es considerada una de las más avanzadas del continente: la alerta sísmica.

El terremoto de 1985 marcó un antes y un después para la Ciudad de México. Con una magnitud de 8.1, dejó miles de personas fallecidas y evidenció la necesidad de contar con un sistema que permitiera avisar a la población antes de que las ondas sísmicas llegaran a las zonas urbanas.

Como respuesta, especialistas mexicanos comenzaron a desarrollar el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX), operado por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES). Fue el primer sistema de alerta sísmica pública de gran escala en América y uno de los pioneros a nivel mundial.

Desde entonces, la Ciudad de México pasó de reaccionar únicamente después de un terremoto a contar con segundos valiosos para evacuar edificios, detener actividades industriales, suspender cirugías delicadas, frenar trenes del Metro y preparar a los cuerpos de emergencia.

De acuerdo con CIRES, el objetivo nunca ha sido predecir un sismo (algo que científicamente sigue siendo imposible), sino detectar el movimiento cerca del epicentro y enviar la advertencia antes de que las ondas destructivas lleguen a las ciudades. Dependiendo de la distancia al epicentro, ese aviso puede otorgar entre algunos segundos y hasta más de un minuto para actuar.

El sistema opera mediante una red de sensores instalados principalmente en las costas del Pacífico mexicano, una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta.

Cuando estos sensores detectan un movimiento que supera ciertos parámetros, la información viaja por enlaces de comunicación especializados hasta los centros de control, desde donde la señal se distribuye casi de inmediato a miles de altavoces, estaciones de radio, televisión, aplicaciones móviles y sistemas institucionales.

Según el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), la rapidez del sistema permite activar protocolos de protección civil antes de que las ondas sísmicas más intensas alcancen ciudades como la capital del país.

Pese a que puede parecer poco, pero entre 20 y 60 segundos representan una enorme diferencia durante un terremoto. De acuerdo con la Secretaría de Gobernación (SEGOB), ese tiempo permite a la población alejarse de ventanas, detener vehículos, evacuar inmuebles cuando es seguro hacerlo y ubicarse en zonas de menor riesgo.

También posibilita que hospitales protejan procedimientos médicos, que industrias detengan maquinaria peligrosa y que servicios de transporte suspendan operaciones para reducir accidentes.

Diversos simulacros realizados en la Ciudad de México durante décadas han convertido a la alerta sísmica en parte de la vida cotidiana de millones de habitantes y con el paso de los años, el sistema ha evolucionado considerablemente.

Actualmente la alerta ya no depende únicamente de los tradicionales altavoces instalados en postes. También puede recibirse mediante aplicaciones móviles, estaciones de radio, televisión abierta, sistemas internos de edificios públicos y, más recientemente, a través de mensajes enviados directamente a teléfonos celulares.

De acuerdo con CIRES, esta diversificación ha permitido que cada vez más personas reciban el aviso prácticamente al mismo tiempo, incluso cuando se encuentran dentro de edificios o lejos de un altavoz público.

Aunque la Ciudad de México es el lugar donde la alerta sísmica tiene mayor presencia y donde millones de personas están acostumbradas a escuchar el característico sonido de advertencia, el sistema ya protege a una parte importante del territorio nacional.

Actualmente el SASMEX emite alertas para:

  • Ciudad de México
  • Estado de México
  • Puebla
  • Guerrero
  • Oaxaca
  • Morelos
  • Michoacán
  • Tlaxcala
  • Colima
  • Jalisco

La expansión ha sido gradual conforme se instalan nuevos sensores y se fortalecen las redes de comunicación, con el objetivo de que más estados puedan beneficiarse de este sistema preventivo.

Los especialistas coinciden en que ningún sistema puede impedir un terremoto ni eliminar por completo sus consecuencias. Sin embargo, la experiencia mexicana demuestra que unos cuantos segundos pueden marcar la diferencia entre evacuar un edificio a tiempo o quedar atrapado en él.

La tragedia ocurrida recientemente en Venezuela vuelve a recordar que los fenómenos naturales son inevitables, pero también que la inversión en monitoreo, tecnología, cultura de la prevención y sistemas de alerta puede reducir considerablemente los riesgos para la población.

En un país como México, donde los sismos forman parte de su realidad geológica, la alerta sísmica no representa únicamente una sirena: se ha convertido en una de las principales herramientas de protección civil y en un ejemplo internacional de cómo la tecnología puede ayudar a salvar vidas.

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