
La política mexicana suele regalar momentos inesperados, pero pocos tan peculiares como los protagonizados por Zenyazen Roberto Escobar García, diputado federal de Morena por Veracruz, exsecretario de Educación y personaje que desde hace años carga con un pasado que sus adversarios políticos se niegan a olvidar.
Para quienes no lo recuerdan, antes de convertirse en funcionario público y legislador, Escobar dedicó buena parte de su juventud al físico-constructivismo y al fitness. Durante años participó en competencias deportivas y desarrolló una imagen ligada al mundo del espectáculo. Fue precisamente esa etapa la que volvió a perseguirlo cuando se viralizó una fotografía promocional en la que aparecía bajo el sobrenombre de “Tarzán Boy”, ofreciendo espectáculos en centros nocturnos de la región de Orizaba.
El propio morenista reconoció en una entrevista realizada en 2017 que practicó fisicoculturismo durante más de una década y que incluso participó en competencias nacionales. Sin embargo, la imagen quedó grabada en la memoria colectiva y desde entonces sus detractores la utilizan cada vez que buscan desacreditarlo.
Y justamente ese pasado fue el detonante de una escena que convirtió a la Cámara de Diputados en algo más parecido a una arena de confrontación que a un recinto legislativo.
Durante la sesión extraordinaria celebrada este 28 de mayo, el diputado priista Carlos Gutiérrez Mancilla lanzó una provocación que rápidamente encendió los ánimos. De acuerdo con videos difundidos en redes sociales, el legislador tricolor llamó a Escobar “pinche estríper, trepador”, una referencia directa a la polémica que lo ha acompañado durante años.
La reacción fue inmediata. Zenyazen Escobar se quitó el sombrero y avanzó hacia su adversario en actitud desafiante, provocando empujones y momentos de tensión que obligaron a otros legisladores a intervenir para evitar que el enfrentamiento escalara.
Desde la presidencia de la Mesa Directiva, la diputada Kenia López Rabadán tuvo que intervenir para exigir orden y recordar a los involucrados la responsabilidad que implica ocupar una curul. Mientras tanto, las imágenes del altercado ya circulaban por redes sociales y plataformas digitales.
La polémica no terminó ahí. Tras el incidente, la diputada priista Ana Isabel González solicitó que se practicara una prueba antidoping al legislador veracruzano. A la petición se sumaron legisladores del PAN y del PRI, quienes señalaron que la conducta observada debía esclarecerse, aunque hasta el momento no existe evidencia pública que respalde las especulaciones realizadas por la oposición.
Así, quien alguna vez fue conocido como “Tarzán Boy” volvió a convertirse en tendencia nacional, no por una iniciativa legislativa ni por un debate parlamentario, sino por un episodio que dejó en evidencia que las viejas historias, en política, rara vez desaparecen y suelen reaparecer en el momento menos esperado.