El expresidente reapareció en México y, casi al mismo tiempo, su figura de bronce volvió a convertirse en noticia. Tras la protesta de extrabajadores de Luz y Fuerza en Los Pinos, Roberto Gil Zuarth presentó una denuncia penal. Claudia Sheinbaum condenó los actos violentos, aunque recordó de dónde viene el enojo.
ANDREA QUINTERO
Felipe Calderón regresó a la conversación pública y no precisamente sólo por sus declaraciones políticas. Esta vez, su estatua en Los Pinos terminó dañada, sin cabeza y con una denuncia penal ya presentada ante la Fiscalía General de la República.
Los hechos ocurrieron durante una protesta de extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro, quienes acudieron al complejo cultural para manifestarse contra el expresidente por la extinción de la empresa decretada durante su administración.
Durante la movilización, los manifestantes dañaron la escultura de Calderón y desprendieron la cabeza de la pieza. Un día después, el abogado Roberto Gil Zuarth anunció a medios nacionales que acudió ante la FGR para denunciar los hechos y solicitar que se investigue a las personas involucradas.
Según explicó, la denuncia está relacionada con el ingreso a un espacio federal y con los daños provocados a una obra artística que, sostuvo, forma parte del patrimonio cultural.
Gil Zuarth pidió además que las investigaciones permitan identificar con “nombre y apellido” a quienes participaron en los hechos.
La presidenta Claudia Sheinbaum también habló del episodio durante su conferencia matutina y aseguró que no está de acuerdo con actos violentos y consideró que lo ocurrido incluso podía interpretarse como una provocación.
Sin embargo, también recordó que la inconformidad de los extrabajadores tiene un antecedente claro: el cierre de Luz y Fuerza del Centro durante el gobierno de Calderón.
La mandataria sostuvo que aquella decisión dejó sin protección laboral a miles de trabajadores y afirmó que el cierre respondió a razones políticas.
Aun así, hizo una distinción: entender el origen del enojo, dijo, no significa justificar la violencia.
El conflicto por la escultura tampoco comenzó esta semana. Gil Zuarth reveló que el 15 de julio presentó un escrito ante la Secretaría de Cultura y el Complejo Cultural Los Pinos para solicitar autorización y restaurar la estatua con recursos privados.
Según el abogado, hasta ahora no ha recibido respuesta. Después promovió un amparo para conseguir que las autoridades contestaran formalmente la petición.
Ahora, el problema ya no es únicamente si la estatua debe regresar a su sitio: también habrá que determinar qué ocurrió durante la protesta, quiénes participaron y si existe alguna responsabilidad penal.