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¡Cuidado! Tu ofrenda puede terminar llena de productos Made in China

¡Cuidado! Tu ofrenda puede terminar llena de productos Made in China
Foto: Moises Pablo/Cuartoscuro

Papel picado y Cempasúchil, son dos de los elementos más representativos de una ofrenda y de cualquier celebración de Día de muertos pero estos elementos tan tradicionalmente mexicanos ya enfrentan una enorme competencia por parte de productos chinos. Aquí te decimos cómo diferenciarlos. 

EMILIANO RUIZ 


Por un lado tenemos una fuente de tonos y aromas tan característicos de estas fechas que honra a nuestros muertos, que marca el camino de las ánimas para encontrarse de nuevo con sus seres queridos y nos acompaña para compartir lo que alguna vez disfrutaron tanto en vida. Al cempasúchil, sin duda, podemos considerarlo como uno de los máximos símbolos de estas festividades debido tanto a su temporalidad en la cosecha, como en sus raíces prehispánicas. El INAH destaca que esta flor representa la luz y el sol, un tipo de faro arcano que es la que dibuja esa guía para las almas en busca de los hogares en que se les recuerda.

Sin embargo, pese al fuerte arraigo de esta flor en la cultura mexicana, el cempasúchil nativo —del cual existen 35 variantes— enfrenta una ardua competencia con especies híbridas. Entre ellas destaca una planta conocida comercialmente como Marigold y que en México es conocido popularmente como “cempasúchil chino”. Esta variedad se desarrolla en laboratorios extranjeros utilizando material biológico de las flores nativas, para luego exportar sus semillas a México. Con el tiempo, este fenómeno ha comenzado a afectar negativamente al campo y a los floricultores locales.

No obstante, es relativamente sencillo diferenciar el cempasúchil nacional del exranjero por su aspecto. Usualmente, las variantes chinas se venden en macetas de plástico, mientras que las variantes tradicionales son todas aquellas que se venden en ramos y son de tallos más gruesos. El aroma es un factor muy importante, pues una flor cosechada directamente de campos mexicanos suele tener un olor más penetrante, fresco e incluso podríamos decir que desprenden esa fragancia clásica que te hace pensar: “Ya es Día de Muertos”. Y si de plano el olfato no se te da, los pétalos de flores nativas son más voluminosos, algo caídos y desaliñados, a diferencia del chino que suele mantener flores más compactas y redondeadas.

Por otro lado, tan pintoresco, tan importante y casi tan socorrido como la flor de cempasúchil, es el papel picado, que se posiciona como una de las artesanías más representativas para estas fechas llenas de tradición. El papel picado, según el INAH, es el elemento del Día de muertos que representa al aire, uno de los cuatro elementos que deben estar presentes en la ofrenda y que se advierte con la más pequeña de las corrientes. Este elemento ornamental y simbólico suele elaborarse a través de cortes sobre el conocido Papel de China, que se decora con siluetas diversas e incluso adaptadas al estilo de cada persona.

Una ironía quizá, porque los orígenes de este material se remontan al siglo XIX cuando China comenzó a exportar papel de colores a México. Se cuenta que pasó de las tiendas de raya a manos de algún individuo creativo que brindó un uso más decorativo a este material, vendiendo figuritas recortadas sobre el papel, bajo el argumento de que así se trabajaba ese papel en su país de origen. Con el tiempo esta práctica tomó mayor relevancia cultural en Puebla, en el municipio de San Salvador Huixcolotla, mejor conocido como la “Cuna del Papel Picado”, pues fue su población quien empezó a utilizar este papel colorido como adorno para Día de Muertos, trascendiendo poco después a la capital, donde su uso se popularizó incluso en otras festividades como las de el 15 de septiembre.

No obstante, con el aumento del mercado chino y la industrialización distintos productos, el papel picado, antes muy representativo de manos mexicanas, gradualmente comenzó a producirse en masa utilizando cortes con láser para ser vendido en empaquetados a un menor costo y poniendo en riesgo el trabajo artesanal acuñado desde tiempo atrás a base de placas de plomo, cinceles y pura creatividad. ¡Ahora hasta Temu lo vende!

Una forma de diferenciar entre el producto trabajado por manos artesanas y el industrial es a través de los cortes, la calidad y la durabilidad de los colores. Además, el tacto es muy importante pues deslizar cada pieza de papel picado resulta ser más sencillo cuando se trata de un trabajo artesanal. Esto se debe a que los procesos industriales de corte desgastan la calidad del papel, caso contrario al trabajo manual de las y los artesanos. 

Al final conseguir papel picado realizado por manos artesanas —incluso si haces el tuyo— así como comprar flor de cempasúchil de semillas mexicanas no sólo brinda el apoyo a las comunidades locales que dedican su vida y esfuerzo a la concepción de estos elementos tan importantes para el Día de muertos, también refrenda la dignidad y el reconocimiento hacia el trabajo hecho en México y las tradiciones que se heredan de generación en generación.

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