El costo de vida, la política migratoria y el voto latino marcan una elección que podría modificar el mapa político de uno de los estados más importantes de Estados Unidos.
ANDREA QUINTERO
La demócrata Gina Hinojosa ha reducido la distancia frente al gobernador Greg Abbott, quien busca un cuarto mandato consecutivo, en una contienda marcada por las preocupaciones económicas y migratorias de los votantes. Aunque los republicanos han gobernado el estado desde 1995, distintas encuestas muestran diferencias estrechas entre ambos candidatos, sin que exista todavía un resultado definido.
El costo de vida, las medidas contra la inmigración y el debate sobre la política económica estadounidense forman parte del escenario electoral. Los demócratas buscan recuperar terreno entre los votantes latinos y otros sectores de la población, mientras Abbott intenta conservar el respaldo que ha permitido a su partido mantener el control de la gubernatura durante más de tres décadas. La contienda también ocurre en un contexto de creciente inconformidad ciudadana con las autoridades estatales y federales.
Las mediciones reflejan una competencia que ha cambiado durante las últimas semanas, el promedio actualizado de RealClearPolling coloca a Abbott con 48.9 % de intención de voto, frente a 47 % de Hinojosa, una diferencia de apenas 1.9 puntos porcentuales. Sin embargo, las encuestas individuales presentan escenarios distintos: mientras CBS News da cuatro puntos de ventaja al republicano, un estudio de la Universidad de Texas coloca a la demócrata un punto arriba, dentro del margen de error.
Texas no elige a un gobernador demócrata desde Ann Richards, cuyo mandato concluyó en enero de 1995. Desde entonces, los republicanos han mantenido el Ejecutivo estatal, una continuidad que Hinojosa busca interrumpir. La candidata ha insistido en la importancia de aprovechar esta oportunidad electoral, mientras Abbott defiende su gestión y busca prolongar su permanencia al frente del estado.
Con el 3 de noviembre cada vez más cerca, Texas se perfila como uno de los escenarios de mayor atención política en Estados Unidos. La diferencia entre los candidatos ha disminuido en algunas mediciones, pero las encuestas todavía no permiten establecer quién obtendrá la victoria. Lo que sí muestran es una disputa electoral más cerrada de lo que históricamente ha sido habitual en este bastión republicano.