
Recientemente, el mandatario estadounidense Donald Trump se vio envuelto en una nueva polémica tras publicar, en su cuenta oficial de Truth Social, una imagen en la que parecía aludir a su figura como una encarnación divina con manos sanadoras. A pesar de que el mandatario retiró la publicación y argumentó que la intención era representar a un médico, el simbolismo proyectado dictó una perspectiva muy distinta para las audiencias.
No obstante, esta no es la única ocasión en la que Trump emplea la inteligencia artificial para retratar su discurso político en redes sociales. Previamente, en el marco de las tensiones internacionales por la intervención estadounidense en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, así como en su búsqueda por el control militar de Groenlandia, también circularon imágenes similares desde sus cuentas oficiales.
Una de estas representaciones dibujaba un mapa del norte y centro de América donde, a excepción de México, los territorios de Venezuela y Canadá aparecían marcados con la bandera de EE. UU. En el caso de Groenlandia, Trump publicó otra imagen generada con IA en la que se le observa portando la bandera nacional, respaldado por el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. Los tres personajes aparecen ante un cartel que escribe: “Groenlandia-Territorio de Estados Unidos, Est. 2026”.
En la imagen más reciente, el discurso cambia considerablemente; ya no se limita a una narrativa de propaganda nacional, sino que evoluciona hacia algo más simbólico que pone sobre la mesa la identidad del ciudadano promedio, especialmente de sus simpatizantes. Se presenta a Trump como un salvador rodeado de luces doradas y elementos nacionalistas, como águilas y soldados que, siguiendo la línea religiosa, se retratan como ángeles. Usuarios en redes incluso llegaron a destacar que el Presidente Trump pretendió comparar su imagen con la de Jesucristo.
En este sentido, el uso de la IA es recurrente, pero cambia su directriz al adoptar una postura más significativa que busca conectar con la identidad patriota mediante un elemento fundamental en la sociedad estadounidense: la religión. Este hecho cobra mayor relevancia tras el desencuentro de Trump con el Papa León XIV. ¿Acaso pretendía dar a entender que su gestión no sólo mantiene el control sobre el tablero geopolítico, sino también reafirmar su posición como líder político desde la fe?
Sin embargo, estos sucesos transcurren en un escenario donde incluso antiguos simpatizantes de su gestión mantienen hoy una postura crítica ante sus recientes pronunciamientos respecto al conflicto con Irán.
A pesar de la controversia, Trump no es el único actor político, y mucho menos el primero, en ejecutar esta clase de acciones mediáticas. Como parte de las estrategias discursivas en el ámbito geopolítico, la propaganda disfrazada de productos audiovisuales o gráficos ha sido un referente constante para construir una identidad basada en el patriotismo o en ideales que enmarcan el orgullo nacional, especialmente en tiempos de conflictos y tensiones globales.
En todos los casos donde el mandatario ha recurrido a la difusión de estas imágenes, se puede interpretar un mensaje común: Estados Unidos aún sostiene las riendas del mundo y Trump es el salvador de la nación, aun cuando los resultados observados en los medios evidencian lo contrario.
Aunado a esto, el hecho de que estas imágenes provengan de una intervención de la Inteligencia Artificial es también parte del discurso. Esto plantea un nuevo panorama donde el mensaje simbólico llega acompañado de sesgos informativos, los cuales se acrecientan por el bombardeo de datos que las audiencias consumen diariamente a través de portales digitales.