
Primeramente a la vanguardia de la Secretaría de Bienestar y desde el pasado 3 de mayo se posicionó como la figura líder en el partido de Morena. Ariadna Montiel ha consolidado un perfil político con una trayectoria amplia y con reconocimiento a nivel Nacional.
Capitalina desde la cuna y arquitecta recibida por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha refrendado su postura política desde que incursionó como militante del entonces PRD, en tiempos donde AMLO se encontraba a la cabeza del partido, ala legislativa a la que se mantuvo firme.
Esto se vio reflejado incluso desde su época de estudiante, cuando estalló la Huelga de 1999 en la UNAM, tras la aprobación de una reforma impulsada por el rector Francisco Barnés de Castro, que aumentaba las cuotas de ingreso y examen. Ariadna se posicionó dentro del movimiento como una voz que emergió en pos de la defensa de la educación como una garantía social, no como un privilegio.
En este sentido, es posible observar que la línea política de Montiel se desenvuelve en un sendero que se vincula al bienestar social y con bases fuertes en el obradorismo, que desde las entrañas ya guarda los principios de austeridad republicana y tomando como eje principal a la población. Enfocada principalmente a la gestión pública, movilidad urbana y los programas sociales.
En su papel como legisladora, Montiel ha formado parte de comisiones en favor de los Derechos de la niñez, Hacienda y Crédito Público, Educación Pública y Servicios Educativos, y el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública. Incluso llegó a presidir la Mesa Directiva de la Asamblea Legislativa de la capital.
No obstante, su papel al interior de la Secretaría de Bienestar se remonta a 2018, cuando fue nombrada subsecretaria de la dependencia durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien a partir de enero de 2022 la nombró titular de dicha Secretaría, cargo que posteriormente la Presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó para su administración.
Durante su gestión como titular de Bienestar, uno de los pasos más destacados fue la constitucionalización de las pensiones para adultos mayores y personas con discapacidad; las pensiones de Bienestar se consolidaron como un derecho con una inversión de más de 1.4 billones de pesos. Además del impulso a una pensión enfocada principalmente a mujeres de la tercera edad, “Pensión Mujeres Bienestar”. Dichos apoyos tuvieron alcance considerable gracias a la implementación del Banco del Bienestar.
Del mismo modo, fue una de las principales figuras encargadas de los censos civiles para la entrega de apoyos durante siniestros naturales recientes, entre ellos las afectaciones suscitadas por los huracanes Otis y John, así como la atención a familias afectadas por las las lluvias en los estados de Puebla, Veracruz, Hidalgo y Querétaro.
Ante este panorama, durante su comparecencia ante la Cámara de Diputados, Montiel destacó que gracias al impulso de estas estrategias enfocadas en el Bienestar, al menos 13 millones de personas lograron salir de la pobreza alrededor de México; al menos 32 millones tuvieron un acceso a estos programas.
Sin embargo, aunque la trayectoria de Montiel tuvo una mayor visibilidad como secretaria de Bienestar, lo cierto es que su trayectoria le ha merecido méritos desde otras áreas, pues, además del sendero legislativo que ya hemos mencionado anteriormente, la funcionaria cuenta con un expediente más amplio al servicio público, como su papel de 2006 hasta 2012 como la Directora General de la Red de Transporte de Pasajeros de la CDMX (RTP) cuando Marcelo Ebrard era el jefe de Gobierno. Por otro lado se desenvolvió como .
Finalmente el pasado 3 de mayo, durante el Octavo Congreso Nacional Extraordinario, Ariadna Montiel tomó las riendas del cargo que dejó Luisa María Alcalde para desempeñar su nuevo rol como consejera jurídica de la Presidenta. Un movimiento que, probablemente buscó una mayor comunicación interna y con los aliados del partido guinda.
Así mismo, durante su nombramiento, dejó clara una visión clara, no sólo desde su perspectiva política, sino desde su trayectoria como líder en la proyección de programas sociales, refrendando los valores del partido, expresando que el movimiento no es “un trampolín” para quienes buscan el beneficio personal.
Actualmente, la arquitecta asume un nuevo panorama frente a la Presidencia Nacional de Morena en el marco de las contiendas electorales en 17 estados de la República rumbo a 2027. Probablemente una pieza importante en el tablero de juego donde uno de los retos principales será ratificar la cohesión del partido, así como reconstruir las alianzas que han mermado en los últimos meses.