
Cancún es reconocido mundialmente como un destino paradisíaco, famoso por sus playas de aguas cristalinas, su clima cálido y su vibrante vida turística. Cada año, millones de visitantes llegan para disfrutar de sus atractivos naturales y culturales, convirtiéndolo en uno de los puntos turísticos más importantes de México. Sin embargo, detrás de este brillo y esplendor, existe un lado oscuro que ha marcado profundamente la historia reciente del lugar: la explotación sexual de menores.
Uno de los casos más notorios relacionados con esta problemática es el del empresario de origen Líbano, Jean Thouma Hanna Succar Kuri, un empresario cuyo poder adquisitivo está valuado en 30 millones de dólares, que se le asocia con una red de tráfico de abuso sexual infantil y otras acciones que vulneraba los derechos de esta población.
De acuerdo con Lydia Cacho, periodista, autora de Los demonios del Edén y la parte acusadora de los pederastas, detrás de esa explotación había toda una mafia que a su vez involucraban a muchas otras personas públicas y políticos.
Fue en 2003 cuando por primera vez se le señaló al empresario de corrupción y delitos sexuales contra menores, sin embargo, de acuerdo con investigaciones, la red de pornografía y prostitución operaba desde 1995.
Luego de que el libro salió a la luz, en enero de 2004, autoridades nacionales comenzaron la búsqueda de este personaje quien ya se había fugado del país, sin embargo la Fiscalía General de la República en Cancún, informó que ya se tenían las pruebas en contra de Kuri por elaborar videos pornográficos con menores de edad y agregó que en esta red estaban involucrados varios personajes políticos como Emilio Gamboa Patron, Senador de la República y Kamel Nacif Borge, mejor conocido como “El Rey de la Mezclilla”, un magnate de las maquiladoras de ropa, entre otros.
La Interpol y el Gobierno de México comenzaron la búsqueda del magnate y finalmente fue encontrado y arrestado a la edad de 59 años, el 04 de febrero de 2005 y fue condenado a 102 años de prisión por los delitos de corrupción de menores y pornografía infantil de únicamente siete víctimas, sin embargo, la autora de Los demonios del Eden, señaló que pudo haber mas menores afectados.
Este caso es similar al del empresario estadounidense, Jeffrey Epstein, cuya fortuna está valuada en más de 577 millones de dólares y que en 2005 se comenzó a hacer mas famoso, no por su fortuna, sino porque se comenzaron a hacer públicas las primeras acusaciones en su contra, así como el de muchos otros miembros de la elite. Esto se dio a conocer cuando los padres de una menor de 14 años dijeron a la policía que el magnate le pago a la joven por “realizarle un masaje” en su isla ubicada en Florida. Tras esto, la policía abrió una carpeta de investigación y lo que encontraron fueron múltiples testimonio de menores de edad que coincidía el patrón.
Eran invitadas a la mansión de Epstein, para posteriormente darle masajes, recibir dinero y abusar sexualmente de ellas.
El 19 de julio de 2006 imputo a Epstein por un solo cargo estatal, solicitud de prostitución, sin embargo, en 2007 un fiscal general adjunto y el FBI junto un expediente que sumaban 60 cargos criminales. Sin embargo, todo llegó a un acuerdo con el magnate.
Su arresto se llevó a cabo en 2019 en Nueva York y fue acusado de dirigir una red de tráfico sexual de menores, sin embargo, nunca llegó a juicio pues el 10 de agosto del mismo año, Epstein supuestamente murió en su celda por ahorcamiento, un momento clave en donde comenzaron a salir a la luz más celebridades, víctimas y evidencias.
Recientemente, se dio a conocer que hay más de tres millones de páginas y 180 mil imágenes que relacionan al empresario con actos de pederastia.
Pese a que existen diferencias en el poder adquisitivo y el número estimado de víctimas, lo cierto es que ambos personajes fueron detenidos por delitos relacionados con abuso y explotación de menores y en ambos casos se trata el término “red de personas” por lo que en ambos casos se sospecha que hay mas personas involucradas.
Otra similitud es el poder adquisitivo y el tráfico de influencias con políticos y empresarios, además de que ambos lograron evadir la justicia durante un buen tiempo.
Entre los patrones que más llama la atención es que de ambos casos existe posible evidencia de material filmográfico y fotográfico que era utilizado como forma de control o chantaje en contra de las víctimas.
Además, de que ambos personajes operaban en destinos turísticos con redes de alcance internacional.