
Tras la masacre ocurrida el pasado domingo 25 de enero en un campo de futbol en Loma de Flores, Salamanca, Guanajuato, las autoridades dieron a conocer que es asesinato de once personas estuvo a cargo del Cártel San Rosa de Lima (CSRL) identificada como “Los Marros”, el principal rival del Cartel Jalisco Nueva Generacion (CJNG).
De acuerdo con las investigaciones, la disputa entre ambos grupos generadores de violencia comienza hace siete años por la disputa del control del estado, misma que ha crecido, generando mas violencia e inseguridad.
En esta ocasión, el presunto líder de esta macabra ejecución masiva seria Moises Soto Bermúdez, el actual jefe de la banda cuyo nombre rinde homenaje a José Antonio Yépez Ortiz, alias “El Marro”, el fundador del cártel, mismo que permanece detenido desde el pasado 02 de agosto de 2020 tras ser capturado en el mismo estado, sin embargo, su legado sigue causando estragos y masacres inhumanas.
El Cártel Santa Rosa de Lima surgió entre los aniso 2010 y 2014 con el delito de robo de combustible en una entidad en donde permanecían ductos estratégicos de Petróleos Mexicanos (PEMEX). Lo que nos indica que originalmente este grupo no nació del narcotráfico pese a que con el paso del tiempo esto cambió, ya que estos grupos delictivos locales dedicados a esta actividad también llamada “Huachicol”, comenzaron a consolidarse con el uso de la violencia y el control del territorio en municipios del corredor industrial del estado.
Fue hasta 2015 que se consolidó como una organización criminal estructurada, controlando tomas clandestinas y rutas de extracción ilegal.
Pese a la captura de Yépez Ortiz, el grupo no se desintegró y solo se fragmentó en varias células autónomas que operan de manera municipal y regional, además de que es su misma familia quien encabeza la organización generadora de violencia, como su hijo a quien se le conoce como “El Monedas”, así como Eleazar Lara Belman y Moises Soto Bermúdez, quienes continúan siendo un objetivo prioritario para las fuerzas federales. Otro líder ligado a este grupo es Adan “G”, alias “El Azul” y otros.
Sin embargo, el problema con el CJNG no solo es territorial, sino también económico ya que ambos tienen el objetivo de controlar rutas de drogas, extracción de combustible y cobro de cuotas a productores y comerciantes.
Todo apunta a que varias victimas de la masacre en Salamanca eran afines al CJNG, lo que se considera una accion que busca generar caos y miedo para enviar claros mensajes de control territorial.
Además de que se reconoce que el CSRL opera de esta manera al tener antecedentes de ataques previos a campos deportivos y cobro de derecho de piso a equipos de futbol amateur. Así como el uso de mantas con amenazas y artefactos explosivos en espacios públicos para intimidar y tener el control social.