
Magali fue abusada sexualmente por siete hombres, uno de ellos fue quien mató a su hija mientras ella se encontraba sometida. Más tarde, Magali mató al sujeto, la muerte de su hija nunca obtuvo justicia pese a que esta fue solicitada.
Actualmente, Magali permanece tras las rejas ¿su delito? Haber matado al infanticida de mientras ella era violada. Ella fue vulnerada de sus derechos incluso antes de ingresar a prisión, cuando la justicia la ignoró.
Pero el caso de esta chica no es el único, de acuerdo con el censo nacional del Sistema Penitenciario Federal y Estatal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) al cierre de 2024 de las mujeres que ingresaron a centros penitenciarios federales, el 34.4% de ellas fue por delitos contra la salud relacionados con narcóticos, mientras que en los centros penitenciarios estatales el delito por el que mayormente ingresaron las mujeres fue por robo.
Estadísticamente, las mujeres enfrentan mayores estereotipos que un hombre, al dedicarse a una profesión o trabajo. La competencia por posiciones de liderazgo, la desigualdad de salarios, el no percibir el mismo apoyo de los colegas o la misma paga por diferente carga de trabajo son algunos obstáculos que comúnmente las mujeres enfrentan.
Sin embargo, también hay un importante porcentaje de mujeres en reclusión por actuar en legítima defensa, en contra de acciones que vulneraron su integridad física y/o sexual.
En el país, hay un total de 428 centros penitenciarios, de los cuales diez son exclusivos de mujeres, mientras que otros espacios de este tipo solo acondicionan espacios para ellas.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) indica que estos centros deben contar con sitios exclusivos para mujeres e instalaciones especiales, así como llevar a cabo procedimientos especiales para mujeres embarazadas. Además de que el articulo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, dicta que las mujeres deben cumplir su pena en un lugar distinto al de los hombres.
De acuerdo con la autora Elena Azaola, la mayoría de las mujeres que permanecen privadas de la libertad, tuvieron una defensa deficiente, sufrieron algún tipo de tortura o fueron abandonadas por sus familias, además de ser detenidas por delitos menores.
En contraste, el INEGI determinó que entre los delitos más frecuentes que llevan a los hombres a la cárcel son robo con un 27.2%; narcomenudeo con 20.5%; el 7.1% cometió homicidio; mientras que el 9.9% de hombres cometió el delito de violencia familiar.
Sin embargo, no debemos olvidar que el feminicidio es uno de los delitos más frecuentes y penados en la actualidad. Tan solo en la Ciudad de México, el 93% de las personas detenidas por este delito son hombres, cuya edad va de los 18 a los 93 años.
Las estadísticas son claras, la desigualdad de género en México se perpetúa incluso en el contexto carcelario, donde hombres y mujeres enfrentan condiciones y tratamientos significativamente diferentes.
A pesar de que tanto hombres como mujeres son privados de su libertad, las mujeres suelen experimentar una doble discriminación que no solo se relaciona con su género, sino también con factores socioeconómicos y culturales. Las instituciones penitenciarias frecuentemente carecen de políticas adecuadas que aborden las necesidades específicas de las personas privadas de la libertad, incluyendo acceso limitado a atención médica, programas de rehabilitación y apoyo psicológico.
Hatsa hace relativamente poco tiempo, las mujeres mexicanas no tenían derecho a acceder a una educación. Un censo del Instituto Nacional de las Mujeres informó que, en 2017, el 50% de la matrícula de educación superior y media superior son mujeres jovenes. Sin embargo, esta comunidad aún se enfrenta a los estereotipos de género. Además de que la desigualdad y la insuficiencia educativa hacen que estas personas tengan menos probabilidades de acceder a otros derechos como el trabajo, la cultura y el medio ambiente.
Al presentarse temas de violencia de género y estigmas sociales dentro del sistema penitenciario, agrava la situación de vulnerabilidad de las mujeres y la población vulnerable.