
Utiliza su cola como látigo, y es considerado uno de los tiburones más elegantes y rápidos del océano. Consolidándose también como uno de los tiburones con la anatomía más singular entre las diferentes especies que deambulan por las profundidades desde América del Norte, hasta el continente asiático.
El tiburón zorro se localiza en todas las aguas tropicales y templadas de todos los océanos del mundo y es considerado una de las especies más grandes de la familia Alopiidae, en la que entra el famoso tiburón ojón.
Esta especie de tiburón tiene un aspecto inconfundible, ya que posee una aleta caudal (la que se encuentra en la cola del animal), con una longitud que casi abarca la de su cuerpo completo. De cabeza pequeña y hocico corto, el tiburón zorro también se caracteriza por un particular pigmento azul que lo envuelve.
El mar abierto es la zona preferida de estos animales, sin embargo, tienden acercarse a las costas con el fin de encontrar arrecifes de coral, plantas e incluso algas, con el propósito de alimentarse cuando apenas son unas crías.
Además es un excelente nadador alcanzando profundidades de hasta 500 metros. Pueden ser solitarios o andar acompañados en grupos pequeños, y esa cola tan particular la usan como látigo para obtener su alimento.
Este mecanismo funciona dando coletazos en el agua, con el propósito de asustar a sus presas, para agruparlas posteriormente y entonces, con un fuerte golpe, aturdirse facilitando su captura. Su principal fuente de alimentación son las sardinas.
En México hay registro de esta especie en la Península de Baja California, sin embargo, debido a la sobreexplotación marina se ha registrado la pérdida de hasta 95 mil ejemplares tan sólo en 2020. Lo que implica un riesgo alto en su posible extinción.
Por ello, esta especie se encuentra clasificada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como vulnerable o en peligro. En este sentido, se busca medir la sobrepesca con prohibición en la retención de estas especies.