
El último mes del año pasado se caracterizó por varias celebraciones, entre ellas, destacó el de los 130 años del emblemático estampado de la maison francesa, una característica que sigue vigente, consolidándose como un símbolo único de estatus y lujo.
En sus inicios, este símbolo nació como una herramienta reveladora en contra de las imitaciones que surgían en torno a los codiciados bolsos y baúles Vuitton; actualmente, mas de un siglo después la L y la V juntas siguen siendo una identificación de calidad y exclusividad.
Diversos miembros de la familia Vuitton llevaron a cabo aportaciones importantes como el tejido canvas, un material que lleva varias horas de trabajo y que combinado con el motivo del logo resulta especial y el Monogram inventado por George Vuitton, hijo de Louis, mismo diseño que se ha adaptado a los tiempos actuales y tendencias a través del uso de color o la mezcla de otros elementos.
De acuerdo con los creadores de la marca, la combinación entre el print y el papel know how son la clave que elevaron el Monogram a una categoría de objeto de deseo ya que combina estética y savoir faire, creando un producto autentico. Además de la minuciosa técnica de bordado para que el estampado quede correctamente colocado en sus productos, especialmente en los bolsos.
Una estadística de Global Growth Insights informó que Vuitton lidera el mercado mundial de bolsos de lujo con aproximadamente el 17.3% de la cuota del mercado en 2025, con ingresos de 6.100 millones de dólares por bolso. Mientras que los dos diseños mas pedidos son Speedy y Keepall.